Que te hacés la gurú

Cuando me embaracé de mi primer hijo tenía 25 años, una absoluta inexperiencia en el tema de la maternidad, obviamente, y del vínculo con los chicos. Nunca fui de esas que se babean por un bebé o por cualquier nenito ajeno. Y me sigue pasando, no me motiva hacerle upa a un bebé ajeno por el solo hecho de que sea un bebé. Así que para embarcarme en la aventura empecé a leer cosas, muchas en blogs de internet y algunos poquisimos libros. En aquel momento, leía y absorbía consejos de como ser una buena madre, filtrados por mi modo de pensar, y la verdad que no aparecía nada nuevo, nada que no hubiera escuchado en alguna charla de tías cuando mis primas se embarazaban o en el canal de utilisima. Así que, esperando mi segundo hijo y con 4 años y 3 meses de experiencia en maternidad (faaa) me voy a tomar el atrevimiento de dejar asentado cosas (no voy a decir consejos ni loca) que a mi me hubiera gustado que alguien me dijera cuando me embaracé del primero.
Lo primero que voy a decir es que para una maternidad más feliz la solución definitiva debería ser ELIMINAR LA INFLUENCIA DEL ENTORNO. Con entorno me refiero a cualquier persona que se tome el atrevimiento de opinar sobre cuestiones domésticas y de crianza, como son las madres, los padres, las hermanas y hermanos, las tías y tíos, las abuelas y abuelos, las suegras y los suegros. Porque sepan que hay muchos hombres que les encanta opinar sobre como criar/cuidar/no matar un bebé, mas allá de que la mala fama la tengan las madres y suegras.
Si yo le daba la teta la bebé enfrente de mi suegra, el bebé empezaba a quejarse, y la suegra empezaba a decir que porque no le das una mamadera que tu leche no sale, ENTONCES me iba a otro lugar Y HACIA LO QUE SE ME CANTABA EL ORTO PORQUE EL PIBE ES MIO, SI MIO. Y a mi ese me parece un gran consejo, porque si bien es un garrón pelearte con la familia y decirles diplomáticamente que no te digan lo que tenés que hacer, después de un par de caras de orto no te dicen mas nada (“porque está nerviosa, es todo nuevo para ella, y las hormonas, y no duerme”, si si por todo eso, no porque vos sos un gil de goma). Además no hay nada mas indignante que te diga lo que tenés que hacer alguien que piensa completamente distinto a vos, como si la forma de criar un hijo fuera universal. No, carajo. Lo más increible de todo es que aunque sea tu primer hijo y nunca hayas conectado mucho con los niños, cuando estás con tu bebé, vos sabés que hacer. Punto.

 
La segunda cosa que tengo para decir es que ser padre no es para todo el mundo. Muchos tienen hijos por inercia, por mandato, incluso por deseo de experimentar lo que significa platonicamente ser padre, pero después no se bancan estar con el pibe, no lo disfrutan y de dedican a neutralizarlos, a que hagan el menor daño posible. Suena extremo? Para mi el típico ejemplo de ese tipo de padres, corriendo el riesgo de ser una prejuiciosa de mierda aunque mucho no me preocupa, es cuando vas al shopping o al supermercado y está el borrego berretineando y haciendo escándalo y el padre o madre comprandole cosas a 18 manos para que se calle. A mi mi hijo me ha hecho berretines, incluso en shoppings y supermercados, pero lo que quiero decir es que hay padres que exponen a sus hijos a esos lugares superestimulantes PARA QUE NO ROMPAN LAS BOLAS y se les termina volviendo en contra, porque? Y ahi viene mi segundo consejo (ya fue, le digo consejo) y de este me di cuenta sola al toque. A LOS PIBES HAY QUE DARLES PELOTA, SI DARLES BOLA. No es tan fácil, eh. Vos lo llevás al shopping “para que no joda” y el pibe jode, obviamente, porque cuando son chicos están como enamorados de uno, quieren hacer todo con los padres, y es importante que uno haga cosas con ellos. No hay mucho secreto. Yo con mi hijo tengo como un pacto implícito que nos funciona bárbaro. Yo hago cosas con él que a mi me aburren, como jugar a los autitos o mirar la misma película de Pixar que ya vi 18 veces, y él me acompaña a una merienda con amigas en un bar, y se porta que es un principe. Si no les das pelota, empiezan los síntomas (si, creo en esa mierda psicológica). Se enferman, se cagan encima, lloran por todo, y un millón de etceteras.
No me quiero hacer la gurú de la maternidad pero la verdad es que no todo es tan engorroso como te cuentan en los libros y los programas de la tele. Solo hay que pensar si la maternidad es para uno (y si no lo es, no sentirse culpable sino disfrutar a pleno del absoluto egocentrismo), neutralizar el entorno y darles bola a los pendejos que es lo mismo que darles amor, lo que quiero yo, lo que quieres tuuuu

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