La maternidad también es política

Con la polémica que genera la maternidad, no podría menos que tener escuelas de crianza a las que adherir y defender, cual peronistas vs. radicales. La crianza de los hijos también es ideológica con la diferencia que los chicos no vienen con nada similar al “manual de conducción política” o las 20 verdades de Perón. Pero dentro de las corrientes de crianza la polarización está determinada por dos opuestos: el método Stivill o la crianza con apego. En el medio, un millón de matices.

No soy muy partidaria de llenarse de información sobre crianza porque si los pibes no vienen con manual, por algo será. Debe ser que no los necesitan y que con el instinto de cada una alcanza y sobra para decidir qué hacer, pero el mundo virtual se empeña en tentarnos con millones de blogs y webs sobre crianza y maternidad y una no puede resistirse a leer (pero acordate cuando te duele algo, lo googleás y lo mínimo que te sale es cáncer de uña). Así que si una no puede escapar de la neurosis ni resistir la tentación de leer cosas, el secreto para mi está en filtrar y tomar de cada corriente o postura lo que a cada una le sirva. Si podés evitar la locura que implica embarcarte en la lectura de libros, blogs y listas de consejos prácticos, bendita seas madre equilibrada de puro instinto!

En cuanto a las corrientes, tenemos la crianza con apego que propone el contacto permanente entre madre e hijo, lactancia materna prolongada y a demanda, dormir con el bebé si el bebé lo desea, upa constante y vínculo emocional y físico. Uno de los exponentes de estas ideas que más me gustó leer fue al pediatra español Carlos González, que hace poco estuvo en Argentina. Dice que un bebé no se malcría porque no tiene la estructura cognitiva que implica ejercer la manipulación, entonces sus llantos y reclamos son todos reales y hay que atenderlos siempre. Si sólo se calma durmiendo en el pecho de la mamá, no hay motivo para no hacerlo más que las opiniones nefastas de los demás, y eso no implica que una no vaya a poder sacarlo de la cama matrimonial hasta los 14 años. Por otro lado está el método Stivill que propone que a los chicos hay que enseñarles el hábito del sueño, que dormir se convierta en algo rutinario y mecánico y que no suponga un trauma la hora de irse a la cama. No debemos bajo ningún punto de vista cantarle, acunarlo, moverlo en el cochecito, darle palamditas ni, vade retro! ponerlo en nuestra cama.

Probablemente, transitando el siglo XXI, entre las dos opciones la mayoría suscriba a la primera. Pero dentro de las corrientes de la maternidad no sólo está contemplado si darle amor o no, o como hacer para que duerma toda la noche. Después aparece el problema (si, es un problema!) de que no quiere comer un carajo más que pizza, que no te da ni cinco de pelota, que no quiere caminar hasta la parada del bondi, que hace berrinches en el supermercado y vos te preguntás como se manejan los límites, sumado a tu propia experiencia como hija. Porque si tu padres fueron autoritarios probablemente críes a tus hijos con absoluta libertad pero, si no te cuestionaste nada de tu propia vida, es probable que repitas el único modelo de crianza que conocés (aprovechemos para aclarar que la gente que no aún no mató a sus padres y los idealiza como si fueran lo mejor del mundo se merecen una paliza).

Así que lo mejor que podés hacer es no leer nada y hacer lo que se te cante, pero si no te podés contener y te gusta intelectualizar hasta porque tu hijo no se quiso bañar el sábado a la tarde si vos jugaste con él todo el día, FILTRA y de nuevo, hace lo que se te cante. Y cuando alguien te pregunte, mentile que no pasa nada, es sólo supervivencia.

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7 pensamientos en “La maternidad también es política

  1. Pingback: Crianza extrema o “hago lo que puedo” | LIBERTAD CONDICIONAL

  2. yo leí la guía cuando mi hijo tenía un año, ahora que estoy embarazada de 5 meses lo releí para refrescar respuestas, ja. yo también me quedé helada cuando vi tu blog ayer! melli de tema y de plantilla 😉
    besos!

  3. no cacho mucho la logica del metodo estivill (que yo llamaba duermete ninio). yo no dejaria a nadie llorando solo en su cama a la noche, muchisimo menos lo voy a hacer con mi beba adorada de 9 meses que ni siquiera puede hablar para contarnos que la angustia.

  4. durante el embarazo lo único que leí fue la Guía (inútil) para madres primerizas, mi biblia! nada de revistas de mamás ni de googlear síntomas ni de llevarme por los consejos absurdos que te da hasta la vecina! fui y sigo viviendo mi propia aventura.

    te dejo un beso y te confieso que me sobresalté con la apariencia de tu blog: melli del mío!

  5. Hola!
    Me encantó el post! aún no nació mi beba, pero ya estoy pensando en como corno voy a hacer para criarla, jaja.
    Soy muy de la idea de ir haciendo lo que me salga (o sea, lo que me parezca correcto)

    Espero no entrar en pánico 🙂

    Saludos!
    Romina

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