Mitos son mitos

Una serie de mitos horrendos azota el microcosmos de las mujeres embarazadas. ¿Que hacer ante la mirada horrorizada de la tía Mabel cuando te ve llegar con el pelo teñido y el bombo de 5 meses? Un acierto es tirar la gran respuesta gran “mi obstetra me deja”, pero para fundamentar nuestras decisiones sobre que hacemos con nuestro cuerpo y explicar por qué no estamos incubando un bebé mutante de Chernobyl, desmitifiquemos:

Una mujer embarazada no puede teñirse: La tintura no le hace nada al bebé. No hay mucha explicación, pero por el cuero cabelludo no se filtra ningún veneno letal ni nada tóxico. Sé libre y camaleónica, mujer embarazada.

La embarazada no puede tomar alcohol: A ver, no es aconsejable que se ponga en pedo. Tomar alcohol es algo bien distinto a agarrarte una curda día por medio. Mi obstetra, el Dr. V, asegura que una mujer embarazada puede tomar hasta una cerveza por día sin que el alcohol tenga incidencia en el desarrollo del bebito. Ahora hay que ver que hacemos con nuestra culpa y nuestro propio miedo a que el bebé salga raro.

Tenés que engordar un kilo por mes: Bueno, este mito es directamente absurdo. Lo que engordás en el embarazo no sólo tiene que ver con cuanto comés durante los 9 meses de gestación sino con cuanto medís, cuanto pesás antes de embarazarte y si tenés vómitos, entre otras cosas. Además, durante los primeros 3 meses no tenés panza ni peso de bebé así que no deberías engordar lo mismo que en el último trimestre, donde el nene está creciendo a pasos acelerados.

La embarazada está revolucionada hormonalmente y tiene ganas de tener sexo todo el tiempo: Este es genial. No conozco mina que haya estado embarazada y se le tirara encima al marido cual perro en celo, como muestran en las películas del tipo “Un suceso feliz”. Cuando alguien me pregunta “¿es verdad que las embarazadas tienen ganas todo el tiempo?” le respondo “imaginate si tuvieras que convivir con una mochila colgada en tu pecho con 6 kg. de bananas adentro, ¿cuántas ganas tendrías siquiera de levantarte de la cama?”. Entre el dolor de espalda, la acidez, las tetas sensibles, y la falta de aire y de movilidad, lo más probable es quieras mandar al carajo a cualquiera que se te acerque.

Tenés que comer por dos: Dale bola al que te dice eso, que lindo te va a ir.

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6 pensamientos en “Mitos son mitos

  1. Por esa cuestión de los mitos, es que mi obstetra me decía: “Prefiero que me preguntes cualquier cosa, y no que te creas todo lo que escuches en la peluquería”…

    Besos! Nos seguimos leyendo

  2. Ahhhh, las mieles del embarazo…lo de la tintura no me pasa; elijo no teñirme por ahora. Lo del alcohol…alguna alegría de vez en cuando merecemos creo. Lo del sexo: los primeros 4 meses (y solo en este embarazo, en el anterior ni ahí) a full. Ahora que me estoy pareciendo más a una ballena encallada, paso. Lo de los kilos y lo de comer por dos: si te creés que es así, suerte. Vas a salir rodando o a desnutrir al pibito, depende el caso.
    Besos desde el otro lado del río.

  3. Jaja, que lindo!
    No coincido con lo del alcohol. Ojo! es idea mía nomás, pero ni loca tomo alcohol ahora.
    Lo de sexo todo el tiempo le llegó a mi marido, y el pobre se ilusionó tanto… pero bueno, ya se enteró que es una mentira 🙂

    Besos!
    Romi

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