Tengamos hijitos

El primero de enero dieron en el canal Warner una maratón de la serie “Friends” (si, 72 capítulos al hilo) y zappineando me colgué viendo el capítulo donde Ross y Rachel contratan un niñero para su bebé. En la serie aclaran que el niñero es heterosexual e incluso tiene novia, pero exacerban al mango sus rasgos “femeninos” y todo lo que tiene que ver con su emocionalidad (hornea muffins, toca la flauta, teje y llora todo el tiempo). Rachel (la madre) se desespera por contratarlo y Ross (el padre) no quiere saber nada, le da desconfianza que un hombre cuide de su hijita (en la discusión él le aclara a ella que “hay hombres sensibles y hombres demasiado sensibles”).

Hacia el final del capítulo, Ross despide al niñero y en la charla se empieza a enfrentar a sus propios fantasmas y le relata las exigencias de su padre de demostrar su masculinidad cuando era chico (todo en clave de humor, obviamente). Ante el hombre que lo escucha y le da el “permiso” de desestabilizarse emocionalmente, Ross se quiebra y abandona el rol de virilidad que tanto esfuerzo le estaba costando sostener.

Desde siempre los roles de cuidado han estado a cargo de las mujeres,  desde las  niñeras hasta  las maestras jardineras y las enfermeras. Que un hombre ocupe ese tipo de roles no sólo genera incomodidad en otros hombres sino también en las mujeres. Preguntémosle a nuestras amigas, hermanas y compañeras de trabajo ¿qué piensan de contratar a un hombre para que cuide a sus hijos? No me imagino al 100% de ellas respondiendo que les da lo mismo, porque culturalmente tenemos instalada la idea de que existe algo que se llama “instinto materno”, una característica biológica inherente a las mujeres.

En esta idea que venimos arrastrando desde siempre subyace que lo que las mujeres hacen y son no está inscripto en un juego de relaciones de poder, sino que obedece a sus impulsos naturales. La maternidad nunca fue ni es ni será una conducta biológica, sino que el modo en que la ejercemos y lo que nos motiva a ella tiene que ver con condicionantes culturales. Y si bien se están produciendo una serie de cambios, en las parejas donde ambos trabajan está comprobado que el cuidado de los hijos está en un 70% en manos de las madres y en un 30% en manos de los padres. Un horror, no?

Si miramos alguna película que muestre a una madre en el siglo XVII o XVIII vemos que en todas las clases sociales el abandono de los hijos era corriente, como lo era también que una nodriza amamante al bebé sin ninguna culpa, por lo que no hace falta hacer un análisis demasiado exhaustivo para ver como la forma de maternar tiene que ver con los cambios sociales y culturales.

El signo de nuestra época es la ausencia de las palabras de las propias mujeres. La maternidad todavía es lo que los varones dicen que es, y se sigue restringiendo al ámbito privado. Quizás las mujeres que hoy tenemos 30 seamos la generación bisagra que no pueda articular estos cambios, pero la crianza que demos a nuestros hijos hoy ayudará a que generación tras generación nos acerquemos un poco más a lograr familias verdaderamente democráticas.

Anuncios

8 pensamientos en “Tengamos hijitos

  1. es re viejo, pero no podia dejar de comentar. Uno de mis mejores amigos estudia para ser maestro jardinero, lo cargamos hasta el cansancio por ser el único en el 80% de las materias que cursa, pero creo que yo lo preferiría como maestro de mi hijo más que a varias mujeres que conozco y que cursan la misma carrera.

  2. Muy interesante tu reflexión sobre los roles. Creo como todas que por suerte hoy es todo más flexible, hay muchos papás que colaboran, y se hacen cargo de muchas cosas, pero es muy loco el 70% que mencionás. De todas formas, como parte de las que tenemos 30 y pico siento que sí, nosotras generamos la bisagra entre aquellas madres y nuestros malabares para ser madres presentes pero no morir en el intento!!

  3. Jeje, yo también enganché justo ese capítulo (y unos cuantos más) Sí, tema complicadísimo el de los roles. Si no los establecemos nosotros, por condicionamientos heredados, nos los imponen desde afuera. Por suerte, hoy en día la cuestión es bastante más flexible, sobre todo en nuestra generación. Ojalá sigamos evolucionando. Cómo va ese bebé dinosaurio? Besos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s