Más de uno es un millón

Muchas veces escuché la teoría de que los hermanos menores son más relajados que los mayores y no les importa nada. ¿Cuánto tendrá que ver el orden en el que nacemos en nuestra familia en el desarrollo de nuestra personalidad? Si la dinámica mamá-bebé es tan intensa como dicen, que nuestro primógenito nos haga debutar en el rol de madres es una cosa muy especial que revoluciona nuestras vidas; estamos todo el tiempo pendientes de él, a la primera molestia llamamos desesperadas al pediatra; le festejamos cualquier pavadita que hace y nos frustramos si no hace lo esperable de acuerdo a su edad. Será por eso que los hijos mayores son (somos. bah, yo era) más tensos, responsables y serios?? baño con manguera

El primer hijo es la novedad y el desconocimiento, es un mundo nuevo por descubrir y te invade el miedo de hacer las cosas mal, de que sufra. El segundo te agarra con menos miedos, con menos ganas de descubrir cosas y con una actitud de “curtite pibe porque hago lo que puedo, cuando crezcas irás al psicólogo”.

Cuando tenés a tu primer hijo te copás con las boludeces de completar “el libro del bebé”, donde guardás el primer pelito, el cordón umbilical y anotás rigurosamente el peso, la talla y las monerías de cada mes. Con el segundo ya no tenés tiempo ni ganas de completar ningún libro, guardar el cordón te parece una asquerosidad y te das por hecha si el pediatra anota el peso y la talla de TU hijo en SU libreta.

Al primero te da cosa llevarlo a cortar el pelo, por la temperatura, porque es muy chiquito, mirá si lo lastiman. Al segundo le cortás el pelo vos con la máquina con la que tu marido se corta la barba y te acordás que se estila guardar el pelo cuando ya está manchado de yerba en el tacho de basura.

Al primero lo tenés siempre impecable. Lo bañás todos los días, le comprás y le regalan un montón de ropa, le lavás las manitos todo el tiempo y nunca se te olvida el off ni la pantalla solar. El segundo parece un indigente: usa la ropa que le queda chica al hermano, anda con los mocos colgando, los pelos revueltos y, si se entretuvo jugando con barro y agua, que NADIE se atreva a insinuar que le va a hacer mal a la salud. A un niño entretenido (con lo que sea) no se lo molesta.

Con el primero dormís mal. Te preocupan los mosquitos, los ruidos, si tiene frío, calor o pesadillas (?) (si respira no, eso siempre me pareció una boludez). Al segundo no lo escuchás aunque duerma al lado de tu cama y si lo escuchás te hacés la boluda para que se levante el padre.

Al primero te da cosa sacarlo cuando nace por el miedo a que se agarre algo, porque hace frío, o calor, o llueve, o cualquier excusa te viene bien. Al segundo lo metés en un Carrefour el día que te dan el alta de la clínica porque no tenés un carajo en la heladera y TENÉS OTRO HIJO.

Con el primero te comés todo el discurso del mainstream de la maternidad y Laura Gutman te parece una grossa. Con el segundo mandás a las que se hacen ricas diciéndote que tenés que hacer con tus hijos a freír huevos fritos y hacés catarsis de mala madre en un blog pedorro.

 

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13 pensamientos en “Más de uno es un millón

  1. Como puse en un comentario hace poco, empecé a leerte hace unas semanas y cuando puedo voy para atrás… este post me pareció sensacional y tan real!! Me siento menos sola y menos culpable!

  2. Totalmente cierto. La niña número dos liga muchas menos atenciones y se le pasan los pañales…pero seguramente se críe más relajada y con menos tensiones y quilombos mentales que la primera, ese es mi consuelo (justificación). Muy bueno el último párrafo. Besos.

  3. Yo pense que novio era el papa de ambos! Hacen una hermosa conjuncion!!!! y lo veo en las mamas amigas o familia! mi sobrino es tercer hijo y se crio…solo.!

  4. Muy Bueno!!! mori de risa… todavia se esta cocinando mi primera hija. pero como hermana mayor conincido 100%!! me hubiese encantado disfrutar de la “negligencia materna” y sus asociadas libertades al ser segunda, y no sufrir de la paranoia obsesivo compulsiva de madre primeriza…

  5. Jajaja! Morí con el último párrafo! A mí me falta bastante para pensar en un number two, pero creo que eso que decís de cómo forma al futuro adulto ser primer, segundo o etc. hijo es MUY cierto. Beso!

  6. Lo del pañal es muy cierto! Es un cuelgue. Y la estimulación ni hablemos, Coco le habla como si fuera un amigo del jardín, le cuenta lo que hizo en el día, etc. Se juntan los dos y es una charla de peluquería. Besos Pau

  7. Tan cierto!!!! Agrego: al segundo siempre se le pasa el pañal, de la estimulación del segundo (con el primero seguro que leíste cientos de libros al respecto) se encarga el hermano mayor, al segundo lo vestís medio a los golpes, ya te olvidaste que no puede pasar solito el brazo por la manga. Y más… muchas más negligencias, jajaja

  8. En mi caso es al revés. Hache es mi segundo hijo pero el primero de novio y cuando él hace preguntas boludas yo lo cargo y le digo “eso es re de primerizo”

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