Inundados trenchtown

Todavía no podemos entender como no escuchamos nada. A las 5.30 mi novio se despertó con el ruido del agua brotando a borbotones al lado de la cama. Puso los pies en el piso y el agua le tapó los tobillos. Yo miré al lado de mi cama y pude ver el brillo del agua a la altura del colchón y mis zapatillas flotando. Traté de sentir si la cama aún estaba apoyada en el piso, todavía estaba firme. No había amanecido pero ya se escuchaban los gritos de una mujer desesperada a la que le flotaba la heladera. Al asomarme por la ventana vi el auto estacionado en la calle con agua hasta la mitad de los asientos. El último disco que habíamos escuchado, uno de No Doubt, había salido de la compactera y flotaba junto a la almohadita que llevamos atrás para cuando Coco se queda dormido.

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Homero dormía conmigo en la cama grande así que mi novio fue a buscar a Coco a su cuarto para que no se despierte solo y se encuentre rodeado de agua. A medida que amanecía el agua iba subiendo. Cuando nos despertamos había 15 cm de agua y dos horas más tarde, ya alcanzaba el medio metro. Mi novio levantó lo que pudo, yo estaba pasmada, paralizada ¿Cómo no escuchamos nada?¿Cuándo pasó esto? Coco se despertó a las 10 y fuimos a dar una vuelta a upa para ver como estaba la casa. “Mirá, mi dinosaurio nadando!” y “mis pantuflas están en el baño”, gritó maravillado. La cuna nueva de mi hijito de dos meses estaba tapada hasta la mitad con el colchón mojado, sin estrenar. Su ropita, aún con las etiquetas puestas, estaba tapada de agua marrón.

El agua de una inundación no es sencillamente agua. Es agua con barro y basura, es mugre, hojas de los árboles y nafta de los autos. Tenía los pies congelados pero necesitaba ponerme a trabajar en el desastre. Ya era mediodía, había parado de llover y el agua empezaba a bajar muy lentamente. Decían los vecinos que las hojas de los árboles, al estar en pleno otoño, obstruían los sumideros y eso demoraba el proceso de evacuación del agua. Le pedimos a mi suegra, que vive a unas cuadras, que nos cuide a los chicos, así que fuimos a llevarlos en ojotas y piyama. Mi novio y Coco iban adelante y yo llevaba a Homero en el cochecito más atrás. La calle era caótica, yo sentía mucho frío y veía como a Coco se le iba embarrando el piyama mientras chancleteaba con las ojotas. Dos cuadras antes de llegar se largó a llover con todo otra vez, saqué a H. del cochecito y nos quedamos en la entrada de una escuela mientras mi novio corrió a buscar paragüas. Dejamos a los chicos llorando y volvimos a la casa.

No sabíamos por donde empezar, como dimensionar las pérdidas. Sacamos agua de todos lados, de todos los rincones; yo empecé con el cuarto de los chicos y él con el auto. Creo que no hablamos mucho en todo el día. Desde adentro lo escuché hablar con los vecinos. Hacían cálculos, tiraban estadísticas, recordaban inundaciones anteriores y cada uno contaba como fue cuando se despertó. Sonreí para adentro y pensé cuanto lo quiero, así, tan distinto a mi. A las cuatro de la tarde lloré por primera vez cuando encontré el corpus de mi tesis tirado en un rincón. Lo levanté con cuidado, pesaba como 5 kilos. Me ardían las manos del agua, de escurrir trapos de piso, me dolía mucho la cabeza, tenía los pies negros de barro y el agua seguía saliendo de todas partes. Coco se fue con su papá para Ituzaingó y me impresionó pensar que mi hijo era un evacuado por la inundación. Nosotros tres nos quedamos a dormir en lo de mi suegra, sin luz pero con la casa seca.

Cenamos a la luz de las velas escuchando una radio a pila. Me quemó la cabeza, hacen un programa con llamados de oyentes indignados. Para ir a la pauta suena Inundados de los Paralamas, sugerente. Tarareo “el arte de vivir con fe, y sin saber con fe en que”. Mi novio me habla de comprar bolsas de arena, de hacer una compuerta, que las casas con jardín adelante tienen capacidad de absorción, que el barrio es una mierda, los barrenderos pasan cuando se les canta. Tenés razón, digo. A mi me llamó la atención que en twitter todos hablaban de la inundación en tercera persona. Es que en Capital nadie vive en planta baja, me contesta. Volví a llorar, esta vez más intensamente, más conscientemente. ¿Quién dice que las pérdidas materiales son lo de menos, si la vida está hecha de cosas materiales? Tiré fotos, libros, cartas, dibujos de mi hijo, tiré más de lo que debería quizás, pero estaba muy cansada para tomarme el trabajo de recuperar ciertas cosas. Decidimos tirar todos los cd´s de música y películas. Dormí mal, contracturada, con un bebé de dos meses que tiene hambre cada tres horas. Al otro día volvimos a casa. En la esquina de mi casa hay un grupo de cartoneros sentados en sillas de pc desechadas esperando las bolsas con lo que la gente descarta. Tiro más libros, saco más agua y ruego por que salga el sol.

Me siento impotente, que este caos se resuelva depende del tiempo y de la paciencia. Sólo el sol puede ayudar a que todo se seque. Los muebles están hinchados y no puedo abrir los cajones para sacar el agua, la heladera está inundada y repleta de comida pero una para el lado de la justicia: el auto enciende. Me doy cuenta que son las seis de la tarde y me olvidé de comer. Me doy cuenta que hace dos días que no tomo mate ni como hielo y que puedo vivir sin las cosas que digo que no puedo vivir. Seguimos sin luz, cenamos en lo de mi suegra otra vez porque no tenemos ni ganas de prender una hornalla, pero volvemos a dormir a casa. El sommier que nos autoregalamos por navidad resistió. Está húmedo pero pareciera que va a sobrevivir.

Desde el 29 de abril pasado que no me indisponía y hoy me vino, el fin de semana anterior habíamos ido al supermercado a hacer una compra quincenal, estoy atravesando un puerperio complicado con un bebé de dos meses pero encontré un paquete de velas mojadas en la calle y las rescaté, para que después no me digan que siempre veo el vaso medio vacío. Hablo con Coco por teléfono, le explico todo de nuevo y le digo que lo antes posible voy a buscarlo y que no quiero que se vaya llorando. Me dice “quedate tranquila mamita, ya se me pasó”. Lloro de nuevo. El chiquito está ahí, inerte, parece que ni se entera de nada pero la noche de la inundación llevaba tres noches durmiendo nueve horas y estas últimas son una conga así que si, se entera. Me pone contenta volver a dormir en mi cama pero descanso mal, tensa, bruxando, con sueños de agua que me despiertan a cada rato y con dolor de cabeza. Siento que si apoyo los pies en el piso va a haber agua. Miro antes, me paro y me voy a buscar un ibuprofeno. A la mañana mi novio lleva el auto a lavar y la ropa no se, los lavaderos no reciben ropa porque están colapsados y el hedor de la casa ya es inaguantable. Humedad, barro, suciedad: es el olor del fin del mundo.

Me voy a un Starbucks a cargar el celular aunque sea. Me visto y me veo de refilón en el espejo. Estoy gris, ojerosa, con el pelo horrible. Me veo pálida y más flaca. ¿Estos tres días pudieron hacerme esto? En el bar hablo por teléfono con mi hermana, le cuento que no se que hacer con la ropa sucia y mojada y una chica se acerca a ofrecerme el teléfono del lavadero de su papá, que retira la ropa y la devuelve en el domicilio, buena onda. A la media hora le robaron la mochila de la silla que estaba en el medio de las dos. Me siento en una nube de pedos, me da bronca no darme cuenta de nada. Me voy porque me angustio y porque H se pone inquieto. Llego a casa y en la puerta hay chicos pidiendo ropa y comida. En la esquina siguen los cartoneros sentados en la silla de pc esperando más bolsas. Me toca limpiar la heladera, la abro y el olor me voltea. Tiro todo en una bolsa de residuos, meto ropa desteñida, más libros y cd´s y la saco a la calle. Lleno la bolsa hasta la mitad, porque el agua hace que todo pese el triple, e igualmente la tengo que arrastrar. El cartonero se acerca a ayudarme y me pregunta si adentro de la bolsa hay comida. Titubeo, si le digo que no la va a abrir igual. Le digo que si poco convencida, culpa de clase le dicen. Adentro me espera mi hijito a los gritos, le ruego que se duerma un ratito pero no hay caso, así que me acuesto con él a ver si se duerme y puedo avanzar. Lo logro y me pongo a armar el cuarto de Coco lo más decente posible porque hoy vuelve del exilio. Escucho el camión de basura y salgo a la puerta, no da a basto. Saco fotos con el celular mientras un pibe recolector junta basura del piso con una pala de jardinería. Otro recolector me dice “tenemos el camión roto, le aviso por si hace una denuncia”. Le contesto que no voy a hacer ninguna denuncia, que saco fotos porque no puedo creer todo esto. Siento que tiene ganas de decirme “que pelotuda que sos” pero se da vuelta y sigue trabajando.

Pienso que la semana santa anterior me agarró el tornado de Ituzaingó. Esta semana santa no sólo fue la inundación sino que mi abuela se enfermó mal. Deliraba, se meaba encima y pasamos el fin de semana cuidándola entre todos. Pensé que faltaba mucho para algo así pero a mis 31 años le cambié por primera vez el pañal a una anciana. Los pañales de mi hijo y los pañales de mi abuela, uno al lado del otro. La vida y la muerte resumida en un pañal. Me llama mi madre, le pregunto por mi abuela y me dice que se la pasó llorando pensando en que se me iban a ahogar los nenes. Corto, lloro de nuevo y pienso que los padres pueden ser tan destructivos como beneficiosos, como la política, como el agua.

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30 pensamientos en “Inundados trenchtown

  1. Qué bueno que está el post, Agus. Tremendo. Acá en La Plata fue un horror, murió mucha gente, sentir los gritos a la noche en plena oscuridad y con el agua a más de un metro, haciendo olas, es inimaginable. Los relatos de acá te hielan la sangre.

  2. Conmovedor, angustiante, movilizador… no nos conocemos, pero te abrazo a la distancia. Tengo una beba de 11 meses y me da escalofríos pensar qué hubiera podido pasar, si hubiera tenido la lucidez y la entereza para reaccionar y proteger así a mi familia. Como leí a muchos otros, lo que necesites y esté en nuestro alcance, hacénoslo saber.

  3. espero que ya hayas podido recomponer un poco tu casa. Aunque sé que el agua sube en un pedo y te deja un daño que dura años. Seguramente tendrás otros ratos de llanto y mucho cansancio. Espero que hayan recibido ayuda porque es mucho para uds.solos. Te mando un beso grande. Pese a la tragedia el relato es increible

  4. Linda me lloré todo!!!! No se muy bien que decirte, porque a veces hay situaciones donde las palabras quedan vacías! Obvio que lo material va y viene, pero no es lo de menos! Hoy quizá te cueste ver todo pero te aseguro que tus niños estén bien no tiene precio!!! Me siento una tonta diciéndote esto porque no te conozco, pero te juro que lo siento en el alma. Lo que necesites no dudes en escribirme laspalabrasjamasalcanzan@gmail.com Abrazo sentido, Pri

  5. Pingback: polyhedral bananas

  6. Increible lo que contás. Toda mi flia está en La Plata y aún hay mucha gente sacando agua lavando ropa ajena y dando de comer a hijos de los vecinos. Todo es una mierda. Pero lo increíblemente bueno es saber que hay gente del otro lado que nos banca en las peores. Más como la tuya que es puerperio + inundación + abuela. Mi abuelo se murió hace un mes, estoy a 15 días de parir y lloro cuando veo y leo a amigas devastadas por el agua. Pero detrás de cada historia sale ese solcito abrazador que carga la pilas y te dice: Vos podés contra el mundo!

  7. También esto va a pasar, sólo demuestra la madera de la que estás hecha, saldrás adelante por tí y por tus hijos, te mando abrazos, bendiciones y buenas vibras.

  8. Seguramente somos vecinas, o vivís cerca. No me tocó pero se inundó cerca. Es duro que mis hijos calculen qué se arruinaría si se inunda, qué haríamos… Beso grandote!!

  9. Es la primera vez que te leo.. Increible tu relato..sé que uno saca fuerzas en momentos como esos. Que todo se mejore pronto, Karina

  10. Fua! Posta que no sé de dónde sacaste fuerzas (y humor) para escribir este post. Muy fuerte todo, la inundación + el puerperio + tu abuela. Todo junto es como muchísimo. Me alegro que de a poco todo se vaya acomodando y chiflá si llegás a necesitar algo, que estoy en Villa Urquiza, así que somos casi vecinas. En serio, no lo digo por decir. Besos para los cuatro 🙂

  11. Es bueno ver que mucha gente te banca y quiere ayudar. No son fáciles los días que siguen a estos momentos de mierda, pero vos tenés mucha polenta, Angus. Abrazo grande

  12. No tengo palabras. Sólo un nudo en el centro del alma. De alguna manera estoy con vos. Te mando un abrazo calentito y mucha luz (la fuerza ya la tenés).

  13. Amiga..aunque suene raro “Dios nos manda lo que podemos sostener” Gracias por tener el valor de hacerlo, gracias por compartir tu experiencia, nos enseña mucho. abrazos del alma. Laura

  14. Yo quiero pedirte disculpas, pero encontre risas en tu relato, no perdes el humor aunque posiblemente no te das cuenta.
    Lo siento por tus perdidas, por esa violacion natural del agua.
    Siempre fui una persona comprometida cuando otro me necesita pero esto, me dejo abatida a nivel emocional….sera el bb? No doy mas de pensar que la que se queda sola con el tipo y la panza podria haber sido yo tambien, como muchos otras personas.
    MIS BESOS ABRAZOS SONRISAS Y SOLES….Mi corazon esta con vos, novio, Coco y Hache.

  15. Agus, tu relato fue como una caheteada, me quede con ese dolorcito en la panza de angustia… es terrible lo que contas y tengo ganas de llorar… te admiro…. no se que mas decirte, solo que te acompaño desde este lado y que si necesitas algo utilices este medio para hacérnoslo saber, acá estaremos, vos avisa por favor.
    Pensaba lo mismo que decis estos días en cuanto a las cosas materiales, siempre se dice que lo material es lo demos, pero esto que pasa es terrible, son miles y miles de familias que están pasando lo mismo, a las que como a la mayoria de nosotros nos cuesta un huevo y medio tener nuestro nido…
    como te dije te admiro, pasarla esto y encima con un bb minimo no es justo…
    desde aca te acompañamos y por favor avisa lo que necesites,sea materia o ayuda!!
    un abrazo enorme! Ceci

  16. La verdad que cualquier cosa que te diga me suena a huevada. No tengo palabras. Tampoco tengo tele ni radio, asi que te agradezco este resumen mucho mas verdadero que lo que podría haber visto/escuchado en los medios. Te mando abrazo. Lu

  17. Sos mi heroa (!) Te leo y siento que jamás hubiera podido con la mitad de eso. Mi pibe nació unos días después del tuyo. Estoy segura de que tenés una contención copada a tu alrededor, pero por favor, por favor, por favor, si necesitás lo que sea no dudes en avisarme. Fuerza carajo! Un abrazo grande.

  18. Uy Agus, por favor, no tengo palabras para decirte, no sé cómo ni de dónde sacaste la energía para escribir este post, yo creo que ésto que te pasó te terminó de convertir en mujer de hierro!! Yo estoy en una planta baja, en un PH viejo y cuando llueve fuerte siempre se inunda el patio, al que dan todas las habitaciones, pero fuimos aprendiendo y ponemos unas compuertas para que no entre el agua. Ésta vez, no sé cómo, zafamos de la inundación, pero por suerte (y cruzo los dedos), nunca entró mucha agua a los ambientes. Lo que pasó es una locura, muy tercermundista, bah ni sé cómo clasificarlo porque la forma en la que llueve ya superó todas las expectativas. Si te puedo ayudar en algo, de alguna forma, avisame! Mucho aguante nena!

  19. Nena!!! Dios, que desesperación!!! No se que decirte más que cuentes con nosotras, las de este lado que vivimos lejos de donde pasó todo. De solo imaginarlo lloro con vos.
    Ojalá viviría cerca para ayudarte con H aunque sea.
    Les mando un beso enorme a los cuatro!

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