El puerperio de Linda Blair

Catarsis puerperal por @patoerb

7.03: me levanto a prepararle mamadera a hijo. 7.06 alimento a hijo. 7.38: cambio pañal de hijo e intento que vuelva a dormirse. 8.15: entro a la ducha. 9.03: viajo al trabajo (elipsis laboral). 19.18: regreso a casa del trabajo. 19.19: me lavo las manos. 19.20: me ocupo de hijo.  20.30: baño a hijo. 21.03: Colaboro en el armado de la cena. 21.30: ceno. 22.12: alimento a hijo. 22.45: duermo a hijo. 23.03. Me libero para hacer lo que quiera (?)  lindaEsta sucesión de acontecimientos de lunes a viernes es 100% real, a excepción de que además #Coco vive con nosotros, lo que implica también ocuparse de un chico que esta semana cumplió 5 años, y exige ser parte de la rutina: charlar del jardín, jugar, bañarlo, darle de comer, jugar otra vez y prepararlo para dormir. A todo esto, debemos sumarle el ecosistema puerperio, donde todo, pero todo, puede llegar a ocurrir.  

No importa que uno esté dedicado 100% a la familia, que haya descartado cualquier posibilidad de ver a amigos en la semana o de irse a comer un sánguche de bondiola a la Costanera después de 8 horas detrás de una computadora, el puerperio es un monstruo omnipresente que te hará sentir culpable de cualquier intento de goce, incluso el de quedarse un minuto más en el baño. Si terminaste, salí, no se te ocurra quedarte leyendo hasta que se te duerman las piernas.

El puerperio sin dudas podría ser una gran película de William Firedkin, quien mostraría cómo las Linda Blair del mundo son poseídas por el demonio hormonal. No se trata de hacer todo el esfuerzo posible, el monstruo está ahí. Pero no quiero dramatizar (¿es demasiado tarde?), todo pasa. Al margen de la voluntad de poder que debemos tener los padres, los hombres tenemos la posibilidad de sobrellevar los primeros meses de vida de nuestros hijos de una manera más racional.

Antes de que se enojen, no digo que el puerperio las pone locas (díganme si no es una gran título de teatro de revistas en Carlos Paz), sino que lleva a la mujer a un estado emocional diferente al del hombre, quien tiene la posibilidad de contenerla. El hombre debe aceptar que aunque haga todo lo que tenga que hacer (esa es la base para empezar a conversar del tema), no es suficiente. El puerperio es ese lugar inaccesible con el cual es necesario aprender a convivir.

Así que amigos padres con bebés recién nacidos que viven con sus novias o esposas, si están a punto de tirarse por la ventana, piénsenlo un segundo, mírenle el lado positivo al puerperio (cri cri). Bueno, al menos piensen esto: si Regan McNeil pudo recuperarse sin recordar nada de su experiencia, porqué no puede pasarle lo mismo a ellas y a nosotros. ¿Sino cómo creen que puede ser posible que tengamos ganas de tener más de un hijo?

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16 pensamientos en “El puerperio de Linda Blair

  1. Me parece que está hablando de un puerperio que dura toda la historia de la humanidad, no? “El hombre debe aceptar que aunque haga todo lo que tenga que hacer (esa es la base para empezar a conversar del tema), no es suficiente”.
    Obvio.
    Chapeau.

  2. Je lo de monstruo es impresionante. Yo al mío ni quiero preguntarle como la pasó con mi segundo puerperio que fue para hacer todas las Alien juntas.

  3. “Si terminaste, salí, no se te ocurra quedarte leyendo hasta que se te duerman las piernas.” Jajajaa!! Palabras más, palabras menos, es lo que le digo a mi marido! Puerperio, monstruo omnipresente… Genial!

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