De “mi novia” a LA MADRE

Catarsis puerperal por @jsimonsaavedra

Siempre quise estar, creo que el padre no cumple una obligación y yo disfruté y disfruto mucho de todo. El parto de Manu fue lo más emocionante que viví, todavía se me llenan los ojos de lágrimas si me pongo a indagar mucho sobre ese momento. Los días en la clínica estuvieron bien, aunque me cansó la gente (desde ahí en adelante), tener que responder ante otros cuando yo sólo estaba interesado en mi hija, respuestas de compromiso, tener que hablar, etc. Después la catarata de consejos, recomendaciones, órdenes sobre qué hay que hacer con un bebé, no me quiero poner violento así que mejor digamos que las demás personas son la principal dificultad en esto de ser padres. Por lo general es más simple no escuchar y listo, pero con una hija qué sé yo, causa una irritación particular. Mi familia está lejos, los que viven más cerca están en Córdoba y por eso no puedo decir mucho de lo pesadas que son las relaciones con abuelas, tías, bisabuelas… porque entonces quiere decir que no quiero a su familia (la de Manu) y esto no es ni lejos verdad, es un tema muy delicado este y es de lo más relevante en esta nueva situación paternal porque ahora las familias están mucho más presentes en nuestra vida.

Juana fue y es una hija perfecta (hablando con objetividad clínica). Los primeros meses fueron muy sencillos: cuando tenía eructos le daba unos golpes en la espalda, si hacía caca la cambiábamos, si tenía sueño dormía… naturaleza pura. La verdad es que nunca me pareció problemática, aún con sus ataques de tos, su falso crup y sus esporádicos ataques de mal humor after siesta.

Mal que nos pese el puerperio me afectó, casi exclusivamente, porque me quedé sin Manu. Así lo sentí yo, me quedé sin mi novia, y no hablo sólo del “fin del sexo¨. Manu pasó a ser madre, una madre hermosa y sabia pero extremadamente omnipresente. Dedicada exclusivamente a ser mamá, trabajando, sí, intentando hacer otras cosas, pero con su mente siempre en Juana, mandando mensajes desde el cine para ver si estaba bien con la abuela, demorando en salir de casa para darme mil indicaciones de qué hacer: que la cuide, que tenga cuidado, que no la vaya a dejar sola, que no se vaya a meter algo a la boca (mamá me dijo que no viniera). Ya que estamos por acá hay que decir que yo suelo ser muy despreocupado, en este sentido somos opuestos, y eso nos llevó a mil discusiones, porque Manu quería ir a la guardia y yo dejar que se le pase la fiebre o me parecía que se había golpeado un poco, o porque me parecía que exageraba con el abrigo y a ella que yo la quería matar de frío. La mayoría de las veces la decisión es de la madre, porque a mí me parece que si ella va a estar más tranquila, está bien. Pero hay un tema que quiero plantear y es que si bien la madre, por naturaleza es la que tiene un lazo intuitivo gigante con su hija y sabe si algo anda mal, también está el plano racional en el que los dos sabemos discernir la gravedad de cada situación y lo que sería apropiado hacer en consecuencia. Quiero decir, ¡el padre también existe!… vale tanto una opinión como la otra.

Ahora estoy sonando dramático, lo sé. Pero quiero sacar el drama, la alegría acompaña cada cosa en mayor medida, cada día trae novedades, ya un día nunca se parece a otro, no sólo porque Juana tiene siempre algo para sorprendernos, sino porque nosotros vamos descubriéndonos en una nueva manera de ser y en un nuevo vínculo hermoso que nos aflora miedos, inseguridades, y nos hace replantear toda nuestra vida como así también nos da seguridades al ver que juntos superamos cualquier dificultad, ver todo lo que nace de ser una familia, lo que ser una familia crea en uno y en sí misma, la familia es como un nuevo ser que viene a la vida y que actúa por sus partes.

No existen los problemas como tales cuando Juana desparrama todo lo que está a su alcance por toda la casa, se ríe, va y viene, tira besos, hace como si hablara por teléfono con el peine rosado y reniega porque llega la hora de dormir. Con esto quiero decir, lo que realmente resulta relevante es la alegría de esa niña que crece hermosa y que se vuelve fuente de nuestra propia alegría.

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11 pensamientos en “De “mi novia” a LA MADRE

  1. “Ya un día nunca se parece a otro”… Totalmente! Por más rutina instalada en esta vida… Qué bueno leer a éstos padres tan reales!! Un abrazo.

  2. Buenísimo Simón, me hiciste acordar mucho a nosotros, sobre todo con eso de los difícil que es la relación con la graaan familia a partir de la pater/maternidad. Es muy interesante leer las diferentes perspectivas que terminan formando un único y complejo universo llamado tuve un hijo. Nuevamente, gracias angulita por el aporte a la crítica de la paternidad políticamente correcta. Los padres punk también existimos.

  3. Me imagino que debe ser super difícil para una madre, que estuvo 9 meses tan íntimamente conectada con su bebé, empezar a consultar las decisiones con su marido o con quien le haga compañía una vez que nace, es como que nosotras pensamos que SOLO NOSOTRAS vamos a saber qué le hace bien, qué necesita, etc.
    Espero acordarme de estas cosas después de parir: “Debo hacer partícipe a Martín de las decisiones de NUESTRA hija”.
    Al igual que Flor, yo también le estoy guardando todas las catarsis de maridos a Martín para que las vaya leyendo jajaja

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