Juntas a la par

3 meses y 13 días tiene Hache, y lo dejé para volver a trabajar. A Coco lo dejé a la misma edad pero no me conflictuó tanto. A mediados de 2008 tenía un trabajo en blanco e hice uso del horario reducido por lactancia hasta el año del bebé. A las 12.30 hs del mediodía estaba de vuelta en mi casa y tenía todo el tiempo del mundo para estar con él porque, además, había decidido poner mi carrera universitaria en stand by hasta que el comienzo del próximo año académico.

nannyDurante las 4 horas que yo trabajaba Coco estaba con mi abuela, su bisabuela. Ahora ella está en un geriátrico pero ya cuando Coco tenía un año y dos meses no se sentía preparada para quedarse sola con él. Así fue que conocí a #antiniñera, la hermana de la niñera de los hijos de una amiga. #antiniñera tiene 34 años y un hijo de 18. Ama a los chicos pero no quiere saber nada con volver a quedar embarazada “porque quedó traumada“. No trabaja por la plata, lo hace porque le gusta, porque los quiere, se encariña. En aquél momento cuando le pregunté cuanto me iba a cobrar me dijo que le pague lo que yo quiera. Yo le aumento “al ritmo de la inflación” o cuando a mí me aumentan porque a ella parece no importarle.

En estos 4 años juntas yo me separé, conocí a mi novio actual, me embaracé de Hache y me mudé a Capital. Coco ya no la necesita porque va al jardín doble turno y yo llego a buscarlo. Cuando en diciembre la senté en una silla para contarle que me mudaba a Saavedra y que entendía que desde Ituzaingó iba a ser muy complicado llegar por el estado del transporte y el horario, lloramos juntas. Yo porque no veía muy potable la posibilidad de que ella viaje todos los días para cuidar a los nenes, ella porque creía que ahí se terminaba todo.

Ella, la persona que maternó a mi hijo a la par mío, la que lo hace mirar las novelas de Thalía, la que no sabe usar el microondas ni cocinar un huevo frito, la que me ayudó a organizar sus cumpleaños, la que le compra juguetes a escondidas mía y lo llevaba a andar en monopatín kilómetros y kilómetros, la que me deja la casa como si fuera Kosovo, la que con su metro y medio, los ojos color de tiempo y un escote digno de teatro de revistas, nunca jamás llega tarde. Ella, la #antiniñera, me dijo que ni loca dejaba de cuidar a los chicos y que iba a seguir viniendo aunque tuviera que viajar 6 horas. Esta semana las dos volvimos al trabajo. Mientras yo hago mi tarea intelectual y visible en una oficina pública ella le pone el cuerpo a mis hijos y a mi casa. Me sostiene a mí invisiblemente. No creo que mi novio sienta que #antiniñera lo sostiene a él, porque la que siente que se va de casa soy yo. Luchar contra esa contradicción es parte de este intento por hacer una maternidad visible y compatible con el desarrollo personal, y sacar de las sombras a las amorosas personas que maternan a nuestros hijos a la par nuestro, también. Porque las niñeras de las películas y las series, como Mary Poppins o Fran Drescher, cuidan a los hijos pero también a los viudos (¿porqué las niñeras son exclusivas de nenes sin madres y siempre se enamoran de los padres?). Las reales, en cambio, transitan el camino de la crianza con las nosotras, las madres. Juntas a la par.

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11 pensamientos en “Juntas a la par

  1. Pingback: Balance | LIBERTAD CONDICIONAL

  2. Qué buen post, qué bueno que encontraste alguien así y que “te sigue a todas partes”. Yo debería escribir un post sobre la seño Vir, que es una genia, sobre el jardín en general, sobre por qué va al jardín y no lo cuida una niñera en casa, sobre el machismo o no de esta sociedad o de concu, sobre la invisibilización o menosprecio del trabajo del/a becario/a, sobre la precarización laboral y los eufemismos, puf, cuántos temas! Pero volviendo a tu post parece que en el imaginario social/televisivo la niñera es una versión más de la chica pobre que se enamora del hombre rico y logra ser correspondida y amada por él y sus niños… Después tiene hijos propios The Nanny/Mary Poppins? #duda

  3. ¡Éxitos en la vuelta al ruedo!
    Mirá, las nannys no son para nada una aliada silenciosa o invisible. Y tu novio seguro que se da cuenta y se siente sostenido. porque en definitiva, son un sostén para toda la estructura del hogar.
    La primera que tuvo Alvarito se volvió a su país a los 15 meses de mi nene (estaba desde el mismísimo día en que nos dieron el alta) y, orgullosa como soy, me costó reconocer que estaba transitando el duelo. La actual es amorosísima, y confieso que determinadas situaciones las maneja mejor que yo (o, por lo menos, Alvarito le tiene más consideración y no le hace tanto manejo).
    Quiero decir: ¡las amamos!

  4. Yo acabo de volver a trabajar después de seis meses de dedicación materna exclusiva. Me costó mucho la separación. Pero ayuda saber que lo dejás en buenas manos. Conozco a esta mujer desde hace un mes que empezó a trabajar con nosotros y me genera una confianza instintiva, que nace del corazón.

  5. La cantidad de veces que pienso que en realidad me vendría mejor otra persona, alguien que cuide a Vicente y limpie la casa. O que Marta está grande y lo malcría o que esto, o que aquello. Pero de sólo pensar en que Marta, que conoce a Vicente desde los dos meses, no esté con nosotros, me genera una angustia de ansiedad que mejor no pienso. Tremendas mujeres que aman a nuestros hijos y nos bancan todos.

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