Amor punk adolescente

En “Ser padre hoy” por @juliabarrio 

Hace 20 años yo era una pendeja difícil. Mi viejo se había muerto y con mi vieja tenía una relación muy complicada. Había decidido ser maestra y al mismo tiempo había formado una banda punk con mis amigos, así que era la ridícula que caía a las clases del profesorado con un bajo a cuestas metido en una funda enorme con el cierre roto y llena de alfileres de gancho. Usaba borcegos, iba a la cancha y a veces me confundían con un pibe. Ese año, hace 20, se murió mi abuela más querida, la que nos crió a mi hermano y a mí. Yo iba todas las noches a verla donde estaba internada, a quedarme con ella aunque sea un ratito porque no podía extrañarla tanto. Y llegué a contarle a mi abuelita antes de perderla que había conocido a un pibe: Waly. nancy y sid

A Waly lo conocí en una sala de ensayo porque ése era el lugar obligado de encuentro con mis amigos por aquella época, linda época donde andábamos entre la calle, los recitales, los ensayos y la amistad que parecía eterna, como nosotros. Porque eso sentíamos: nos sentíamos eternos, poderosos, indestructibles. Waly llegó a la sala de ensayo subido a un skate y casi tiró todo a su paso. Se sentó en el piso enfrente mío y me miró con esos ojos gigantes que tenía para que yo entendiera que ahí empezaba y terminaba todo. Descubrimos que habíamos nacido casi el mismo día y que los dos éramos fanáticos de San Lorenzo y tocábamos el bajo. Y así empezamos un noviazgo muy punk y muy adolescente, de esos noviazgos de culo y calzón, de no separarte para casi nada, de tener el mismo grupo de amigos, de “pataperrear” como decía él, todos los días. Íbamos a ver a todas las bandas que venían a tocar acá, muchas por primera vez y a la cancha de San Lorenzo a fundirnos con la gente en la tribuna. Sentíamos que todo era un sueño.

Enseguida hicimos planes, enseguida se vino a vivir a mi casa, conmigo y con mi hermano. Enseguida fuimos parte de una misma familia. Así compartimos vacaciones en patota con los amigos más queridos, así se hizo amigo-hermano de mi hermano, así soñamos con irnos a vivir a Mar del Plata, así buscamos tener un hijo. Éramos muy jóvenes, sí. Y buscamos un embarazo. Y lo conseguimos. Las sensaciones que nos invadieron cuando confirmamos la noticia fueron muchas pero si de algo estoy segura es que sentíamos que podíamos contra todo, que el mundo iba a ser nuestro, que íbamos a ser muy felices. Fue difícil acomodar muchas cosas: enfrentar a mi vieja, contarle a su familia, planear el futuro en el que casi ni pensábamos, hacernos adultos de pronto. Yo empecé a dar clases y Waly se buscó un laburo tradicional, como operario en una fábrica. Mientras la panza me crecía nos casamos y seguimos viviendo casi la misma vida pero con esa idea tan fantástica de imaginarnos a ese bebé. Él me dejaba notas con dibujitos muy graciosos de mi panza antes de irse a trabajar y nos pasábamos horas pensando en cómo iba a ser todo. Teníamos todo lo bueno por venir.

Waly se murió 14 días antes de que naciera nuestro hijo, sin saber si ese bebé era una nena o un varón. Creo que fue el golpe más duro de mi vida. Pero Camila nació y todo cambió. Todo. Siempre pienso que estoy viva por ella; sin miedo a exagerar puedo decir que ella me salvó. Y así empezamos a andar las dos juntas, de a poco. Yo nací de nuevo con mi hija. Volví a ser feliz agarrada de su manito. Después me pasaron otras cosas: seguí estudiando, me mudé a otra casa, me volví a casar, tuve a mi hija más chiquita, me separé, me volví a enamorar, seguí teniendo esos mismos amigos de siempre y vinieron nuevos amigos.

Hoy mi hija mayor tiene 18 años y en todo este tiempo que pasó nunca sentí pena por mí misma, al contrario. Siempre pensé, desde el primer instante, que todo el dolor que sentía era por lo que Waly se estaba perdiendo. Si maldigo lo que pasó es por eso, por ese pibe punk que me dio una hija de la que no pudo disfrutar nada. Pocas cosas me parecen peores que la posibilidad de perderse la vida de los hijos. No sé cómo hubiera sido como padre, nadie lo sabe. Pero en cada pequeña cosa que viví con Camila me resultó imposible dejar de pensar en Waly y en la bronca que me daba que él no las pudiera vivir. Hoy, después de muchos años puedo decir que esa sensación de ser eternos y poderosos de la adolescencia a mí me la volvieron a dar mis hijas. Lo sé cada vez que Camila me mira con esos ojos gigantes iguales a los de su papá para que yo entienda que ahí empieza y termina todo, una vez más.

 

 

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22 pensamientos en “Amor punk adolescente

  1. Matías, pasame tu mail o un dato de contacto para que puede pasarte lo que me pedís. Qué lindas tus palabras con tantos recuerdos! Perdón que recién te respondo, es que no había visto este comentario antes. Abrazo!

  2. hola julia.soy matias un amigo de aquellos años del waly .estoy viviendo lejos y ya casi no tengo contacto con la gente de alla ,por ahí por este medio con los rodrigues, ale y leo.tus palabras me traen muchos recuerdos,dolor,y alegría,por saber que el que sos feliz junto a tus hijas ,pero no sabes lo bien que me hacen. ya que hace algunos meses al waly lo tuve muy presente.y me di cuenta de que lo único que tengo de mi amigo son vellos recuerdos de pendejo y alguna cicatriz jaja,queria pedirte si por ahí no tenes alguna foto digitalizada del loco.realmente para mi valdría su peso en oro.por favor discúlpame si estoy revolviendo viejas eridas.¡besos a camila!

  3. Que triste y hermosa historia, como bien dice Julia la sensación de ser eternos y poderosos se traduce en la herencia que dejamos y esa herencia son nuestros hijos, un abrazo fuerte, Gracias por compartir tu historia!

  4. y si gracias por recordar a mi primito querido, y los ojitos de cami son grandes i picarones como los de su papa punk un abrazo enorme

  5. El pensar en perdernos algo de nuestros hijos es tan doloroso que no podemos imaginar. Que coraje y amor tuviste para seguir adelante. Y la sensación de eternidad que nos dan es glorioso. Te abrazo y admiro tu fortaleza.

  6. No dejo de asombrarme de la mujer que tengo a mi lado. Se me hincha el pecho de orgullo y amor por vos. Te amo Julia Barrio

  7. me emociona mucho tu historia, Julia. La leí hoy temprano, y ahora la volví a leer; hermosa, esperanzadora, triste, real y punk.

  8. wuaw! Q impresionante historia de vida y que hermosa manera de transmitirla. Este relato me alegro la mañana y me recordo una vez mas que es lo q realmente importa en la vida.gracias!

  9. que historia fuerte!! nunca comento pero la verdad que me partio el alma! que bueno ue te animaste a contarla. tengo hija de dos años y la verdad q la historia me shokeo… un abrazo fuerteeee.

  10. Realmente me hace muy bien leer los comentarios tan lindos que escriben todos. Ya dije gracias un millón de veces y no me canso. Para mí fue muy importante escribir esta historia. 🙂

  11. Uffff….Me destruyó. El hecho de imaginarme la vida hermosa que tengo porque nos esforzamos por tener…pero sin #ElTipo me desgarra. No quiero nada sin el, es una manera elegante de ocultar mi cobardia sintiendo que no es que no quiera a mi hija, siento que no puedo sin el.
    Admiración a esa mamá, mi Juana y yo abrazamos a Julia y Camila.

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