Mamá ilustrada en Israel

En mamás trabajadoras por @julitadibuja

Me llamo Julia Filipone Erez y vivo en Natania, Israel. Tengo dos hijos, una nena de 3 años y medio, y un varón de un año y trabajo como ilustradora freelance. Hago dibujos para libros infantiles, libros educativos, revistas, proyectos personales, lo que sea. Como soy freelance trabajo por proyecto, sin contrato. Ahora, por ejemplo, tengo un encargo de 4 libros de una serie sobre Jesús (SI, hago cualquier cosa 154407_593198804058958_1112073730_nprácticamente), un libro álbum de los buenos, y unas 3 páginas semanales para un libro de inglés. Todo esto significa que tengo trabajo por los próximos 6 meses aproximadamente. Al ser freelance, trabajo desde mi casa. Mi estudio es un escritorio separado por media pared del resto del living, y ahí me acovacho. Trabajo/trato de trabajar 8 horas por día para lograr un sueldo decente. Y digo “trato de trabajar” porque es dificilísimo tener la disciplina necesaria para que el trabajo en casa me rinda, y a la vez no hacer horas extras o quedarme hasta las milquinientas para compensar horas perdidas. Comic-Olivia

Trabajo de esto porque me gusta, además de hacerlo para sobrevivir. Todavía no puedo decidir si ser freelance es una bendición o una maldición, nada termina de inclinar la balanza del todo. Pero dibujar me encanta, y soy una afortunada de poder vivir de algo que me gusta mucho hacer. No creo que podría vivir sin trabajar, por varios motivos: la plata es necesaria (y pese a no ganar mucho sigue siendo más que lo que me ahorraría si fuese ama de casa), el trabajo del hogar no me gusta, y la falta de interacción humana y de desafío intelectual me mataría -hoy me la banco para poder laburar de ilustradora, pero es muy duro. Tampoco siento que mi realización personal pase por mi trabajo, pese a hacer lo que más quiero y más me gusta. Trabajar sigue siendo un medio de vida para mí, no la finalidad ni la primer fuente de alegría que tengo, y si mañana me quedo sin laburo (cosa que como freelance me puede pasar en cualquier momento), me pondría a trabajar de moza -mi segunda vocación-  tetao de secretaria en una biblioteca y chau.

Israel es un país con una gran cultura del trabajo, incluso un poco excesiva. Las jornadas laborales son de 9, 10, 12 horas promedio; existen trabajos de 8 horas pero no son la norma general. No conozco ninguna mujer que sea sólo ama de casa, como mínimo tienen un trabajo de medio tiempo por ahí, aunque sea en un super o depilando gente a domicilio. Conocí una sola mina que se quedaba en casa a cuidar a sus hijos, y aprovechaba la situación para meter en la casa a un par de nenes más y ser además niñera particular. Por esta cuestión los jardines de infantes funcionan 9 horas, con opción a agregarle una o dos horas más pagando extra.  En este contexto mis niños van al jardín unas 8 horas por día para que yo pueda trabajar en casa. 6755_580503358661836_1331852593_n

Trabajar no me da culpa en absoluto. Eso puede ser porque tiendo a ser buena conmigo misma y no torturarme con culpas, pero también porque acá lo hace todo el mundo así -lo que no está bien visto y genera culpa es no trabajar, así que la presión social está puesta en otro lado (en mi caso, en que no laburo lo suficiente!) Es cierto que eso de dejar a mis hijos 8 horas al cuidado de personas que no tienen mis criterios de crianza no me gusta para nada, pero la alternativa ideal para mí no es que yo deje de laburar y dedique mis días a criarlos. Yo realmente creo que no es bueno que los chicos pasen todo el día y todos los días con la misma persona, aunque sea la madre. Lo mejor y más enriquecedor, en mi opinión, es que estén en contacto con diferentes personas que más o menos tengan los mismos códigos y que los traten con mucho afecto.

Vale una aclaración: así como pienso que no es bueno que los chicos pasen todo el día con una misma persona, tampoco me parece saludable que la madre se pase todo el día con los chicos sola. En mi caso, uno de los monstruos más cotidianos y desagradables con los que tengo que luchar para ser una buena madre (y una buena persona, porque no) es el MALHUMOR: dos contratiempos y me pongo a putear y a perder la paciencia enseguida. Y no, no quiero ser una madre gruñona que se la pasa ladrándoles a los chicos por cualquier cosa, no lo disfruto yo y menos ellos. Así que aunque no necesitase la plata, igual mandaría a los chicos aunque sea medio día al jardín y tendría un trabajo aunque sea voluntario sólo como tratamiento para matar el malhumor.

32546_113332012045642_4019597_nEn cuánto a que sienten mis hijos sobre mi trabajo me parece que todavía son muy chicos para sentir que nuestras actividades los separan de nosotros. El bebé ni hablar, pero la mayor todavía lo toma con naturalidad y sin dramas.  Otro de los motivos por los cuales yo creo que es bueno que los dos padres trabajen es para que los chicos asuman que el trabajo es parte de la vida, que hay que laburar para ganar plata y con eso poder vivir y viajar, tema central en nuestra familia de parientes a la distancia.
Bueno, estoy sudando por el esfuerzo de escribir conciso. Dejé de lado mis teorías de “por qué trabajar no me realiza como persona”, los análisis de por qué en Israel son tan workaholics, mis dudas en el esfuerzo de sincerarme conmigo misma y ver si realmente creo lo que digo o sólo estoy justificando lo que hago porque no me queda otra, y más. Sólo voy a agregar que mucho de mi intento de no culpabilizarme y tomarme las cosas lo mas light posible viene por el lado de que soy autoexiliada, estoy sola en una tierra que me es muy ajena y donde el choque moral y cultural es diario, lo cual colma bastante mi capacidad de conflicto emocional y psicológico.

Gracias Julia!!! Pueden ver sus trabajos como ilustradora en su página web

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5 pensamientos en “Mamá ilustrada en Israel

  1. Coincido en la parte de trabajar aunque sea medio día, aunque sea voluntario, para evitar el mal humor. Los chicos son tremendamente demandantes (más o menos según la edad) y si una está todo el día cuidándolos termina agotada, malhumorada, retándolos de más. Y también coincido en que a los chicos les hace bien estar con otras personas que los traten con afecto y más o menos con los mismos códigos.
    Yo no me bancaría ser mantenida. Si tuviese ahorros propios suficientes, quizás dejaría de trabajar los primeros meses pero mandándolo al jardín o teniendo niñera, para tener un tiempo para mí.

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