Mamá canguro

En Mamás trabajadoras por @Quelita_Wonder

Me llamo Micaela y tengo una sola hija, Oderay, que ya tiene 12 años. La tuve a los 23 años. Tengo dos trabajos: uno que odio y otro que amo. El que amo no me alcanza para vivir, razón por la cual sostengo el otro trabajo. Estoy en la administración pública desde hace 17 años (entré al salir del secundario), un laburo rutinario de 8 a 14hs. dónde año por medio (en año electoral) hago horas extras y trabajo hasta 13 horas por día, sábados, domingos y feriados. Este es el trabajo que odio. También soy profesora universitaria de Artes Plásticas, doy clases en la UNLP entre una y dos veces por semana desde hace 8 años y es lo que amo hacer. futuramaCuando nació Oderay estuve en casa encerradísima sólo siendo madre, pero a los 45 días por ley tuve que volver al trabajo. A partir de ahí me las rebusqué con niñeras, amigas, jardines maternales, escuela y hasta la llevaba a la oficina cuando no podía acomodarme de otra manera. Todavía pasa muchas mañanas ahí, durmiendo en una camita hecha con sillas. También la llevaba a la facultad a cursar/militar conmigo. Entraba a las clases y se portaba bien (a veces). Sino se quedaba con algún no docente o compañero de militancia. Yo prácticamente vivía en la facultad y ella prácticamente nació ahí, en una toma. Hasta la llevaba a los piquetes (nació en el 2001). Le decían “la princesa piquetera”.

Siempre fui una mamá canguro, pero porque no me quedó otra, me separé del papá de Oderay cuando ella tenía 2 años. Mis viejos me ayudaron siempre económicamente, pero nunca cuidándola y fui haciendo lo que podía. Terminar la carrera me costó el doble de años. Podría decir que incluí la crianza de Oderay en todas las actividades que tenía pero aún así no creo haber resignado nada, ni mis tiempos ni los de ella. Oderay durmió conmigo hasta los 10 años, en realidad hasta que me casé con Pedro y tuvo que salir de esa cama conyugal. Si pienso en algo que hice para compensar mi tiempo fue de casa fue bancarle ese pegote, aún cuando todo el mundo, psicóloga incluída, me decían que no estaba bien dejarla dormir conmigo. “Intentaba” hacerla dormir en su cama, pero siempre terminaba cediendo. Yo también lo disfrutaba en definitiva.

Ella siempre fue a escuelas públicas y de jornada extendida, así que el tiempo afuera era para ambas y cuando estábamos en casa, éramos nosotras dos solas. Compartíamos siempre la cena, pero pocos, muy pocos almuerzos. Fui buscando estrategias para compartir situaciones juntas que ella disfrutara y sin dejar de sacarle el provecho que yo necesitaba. Por ejemplo, cuando iba al jardín y a la primaria, la pasaba a buscar a la salida y nos íbamos al parque durante toda la tarde a hacer picnic. Tomaba la leche ahí, yo me llevaba el mate. Oderay jugaba con todos los nenes que encontraba y mientras yo aprovechaba a estudiar, leyendo en tirada en el pasto. Desde que era muy chica veíamos películas de Disney todas las noches antes de dormir. Cuando fue más grande veíamos capítulos de Futurama, hoy vemos juntas los Expedientes X, es nuestro “ritual de antes de dormir”. Aunque ahora esté Pedro, lo seguimos haciendo las dos solas. También salíamos mucho al cine (cuando hacía horas extras y tenía plata para hacerlo) íbamos una vez por semana, y después a McDonalds.

Muchas veces me genera culpa pasar tantas horas en la oficina pero creo que se debe a que no disfruto un minuto de este trabajo, entonces más que culpa es frustración. Cuando salgo a dar clases o a estudiar no me genera culpa, sino satisfacción y esa satisfacción se convierte en buen humor y buena onda con el mundo. Así que nos beneficiamos todos de eso. Oderay no reclamó tiempo porque estábamos siempre juntas, sino atención. Ahora está reclamando espacio y tiempo propio, porque ya está en la edad de desapegarse. Si pudiera no trabajar, no trabajaría, pero no por estar en casa “criando hijos” (aunque ya está criada) sino porque mi trabajo es una mierda. Seguiría dando clases y estaría haciendo muchas otras actividades que también me interesan. Y si tuviera que criar nuevos hijos los incluiría a ellos en mis rutinas o no sé, ahora estoy más vieja y capaz que me dan ganas de quedarme en casa y dedicarles todo el tiempo a ellos. Pero creo que eso no tiene que ver con la edad, sino en cómo uno está configurado. Mi vieja nos crió trabajando y estudiando, estaba divorciada y bancaba una casa, tres hijos y cuatro perros. Creo que eso hizo que yo también sea ese tipo de madre. Pero mejor no empezar a hablar de mi mamá.

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3 pensamientos en “Mamá canguro

  1. Me gusta esta sección. Estoy esperando mi primer hijo y ya me están resultando pesados los comentarios/ preguntas de todos acerca de ¿quién lo va a cuidar? vas a volver a trabajar? vas a extender la licencia sin goce de sueldo? Me gusta mi trabajo (soy docente) y voy a volver cuando tenga que hacerlo y cuidaremos a nuestro bebé con mi marido con amor y como podamos

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