Cineclub como educación sentimental

Mi hermana me prestó el libro “Cineclub”. No tiene grandes pretensiones, es solo el relato de una experiencia personal del autor, el crítico de cine David Gilmour. Jesse, su hijo de 16 años, tiene problemas en la escuela. No le gusta, le va mal, está desanimado, no se puede concentrar. Entonces su padre (con un millón de dudas previas) le ofrece un trato: Dejar la escuela sin tener que trabajar pero con la promesa de mantenerse alejado de las drogas. A cambio deben mirar juntos 3 películas por semana. Jesse acepta. La relación de ellos es de una hermosa honestidad. Tiene un vínculo muy cercano para el ideal construido de padre e hijo adolescente. Se plantean mutuamente las dudas sobre si la decisión de abandonar la escuela fue lo mejor. “Cuando estaba en el instituto me preocupaba sacar malas notas y meterme en líos. Ahora que no estoy en el instituto, me preocupa que pueda haber arruinado mi vida”, dice Jesse a su padre. images

La educación cinematográfica de Jesse comienza con “Los 400 golpes” de Truffaut (elección nada casual) y se extiende por 3 años. En ese recorrido sobre la historia del cine Gilmour y su hijo hablan del amor, la pasión, las drogas, el trabajo, el futuro.  Mi escena favorita del libro es cuando Gilmour hace ver a su hijo “Anochecer de un día agitado”, protagonizada por Los Beatles:

“Resulta difícil para alguien que no creció a principios de los sesenta, le dije, imaginarse lo importantes que eran los Beatles (…) Le conté que entrevisté a George Harrison en 1989 cuando publicó su último disco; como, esperando en su despacho en Handmade Records, estuve a punto de desmayarme cuando me di la vuelta y lo vi allí: un hombre delgado de mediana edad con abundante pelo moreno. “Un momento –dijo con aquel acento que había oído en The Ed Sullivan Show”-, tengo que peinarme”. Cuando terminó la película, Jesse dijo que le había parecido horrible. “Busqué entre mis compactos hasta que encontré “It´s Only Love” en el CD de Rubber Soul. –Espera al estribillo! Escucha esa voz, es como alambre de espino! ¿No es la mejor voz de la historia del rock and roll? –Tienen buenas voces, contestó Jesse.

Durante los 3 años que dura la experiencia compartida Jesse se acerca a las drogas, sufre desengaños amorosos, coquetea con la música y aprende muchísimo de cine. A Gilmour, por su parte, lo persigue constantemente la incertidumbre de no saber si está haciendo lo correcto: “Tal vez, pensé, la influencia que ejercemos sobre nuestros hijos está sobrevalorada. ¿Cómo se obliga exactamente a un adolescente de un metro noventa y cinco a que haga los deberes?”. No solo miran juntos películas de culto o “para aprender”. Gilmour pone a su hijo desde “Showgirls” (para que sepa lo que es una mala película) hasta “Rocky“.

“En una ocasión pregunté a David Cronenberg si tenía algún placer inconfesable en el cine reconociendo que yo sentía debilidad por Mujer Bonita. –La televisión cristiana, confesó sin vacilar. Le fascinaba un evangelista del sur con la cara hinchada que seducía a las masas”.

images1El libro no tiene un gran final, un final de novela. Tiene un final “de la vida real” (eso es lo que es). Gilmour asiste a una presentación en un bar donde su hijo va a cantar rap y dice: “Situado en la oscuridad con aquellas chicas mapache vestidas con chaquetas de esquí, confieso que lloré; por él, supongo, por el hecho de que él existiera, por el carácter irrecuperable del tiempo.  Y mientras tanto aquellas palabras de Escape Salvaje se repetían una y otra vez en mi cabeza: “eres genial, eres genial, eres genial!”. Efecto garantizado del libro: te dan ganas de ver y rever mil y un películas. ¿Qué opinan de la idea de dejar que sus hijos abandonen la escuela para un educación “no formal”?

Anuncios

6 pensamientos en “Cineclub como educación sentimental

  1. No se, no se, no puedo. Buenisimo todo pero en casa es terminás el secundario o BALA. No puedo ni hacerme a la idea.

  2. Opino que tres películas por semana es de putos. Si deja el colegio que vea cuatro tres por día y escriba un crítica de cada una. Se la hizo fácil.

  3. muchas ganas de leerlo. supongo que nunca me atrevería a algo así y tampoco creo que sea la mejor de las opciones. Pero x otro lado, experimento una insatisfacción con la ed. formal y el sistema difícil de resolver.

  4. Dedo en la llaga maaaaaaaaaaaal…..Pero maaaaaal maaal mal….casi doloroso… Casi que ya quiero el libro para regalarnos a Anita y a mi…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s