La hija de la amante

Parece que repentinamente me hubiera copado con reseñar libros pero la verdad es que entré en un encadenamiento de lecturas que me sirven para pensar las relaciones entre padres e hijos y la paternidad en formas diversas. Leí La hija de la amante en dos días, me lo devoré. Sigo en la línea de lectura de autores que hacen catarsis personal y búsqueda de respuestas a través de su escritura descarnada (antes De Vigan, antes antes Knausgard). A.M. Homes nació en Estados Unidos en los ´60 y fue adoptada por un matrimonio judío, los Homes. Esta bad-girl literaria ubica su novela autobiográfica en la búsqueda de la propia identidad a partir del encuentro con sus padres biológicos, a sus 31 años de edad. homes

La madre biológica de Homes se llama Ellen Ballman. Quedó embarazada de Amy cuando tenía 22 años de un hombre casado y con hijos. Ella intenta comenzar una “relación” con Ellen pero la ansiedad, los reclamos y la necesidad de protección de esta mujer absolutamente infantilizada la van alejando cada vez más. También aparece Norman Hecht, el padre biológico, quien se comunica con Amy a través de un abogado, la obliga a someterse a una prueba de ADN, se cita con ella en bares de hotel como si fuera su amante (mmm) y se presenta a sí mismo diciendo que no está circuncidado.

“Acabamos de conocernos y me está hablando de su polla. Lo que realmente quiere decirme —supongo— es que se ha distanciado de su mitad judía y que está obsesionado con su pene”

Homes necesita respuestas. Muchos psicólogos coinciden en que no hay peor trauma para un ser humano que no ser amado por sus padres. ¿Cómo sobrellevar el hecho de ser “hija de la amante”, de haber sido abandonada y, encima, adoptada por una pareja a la que se le había muerto un hijo? Homes afirma “Nunca dejaré de ser un conjunto de piezas pegadas, en el fondo siempre habrá algo roto en mí”. En esta novela autobiográfica intentan convivir lo heredado, lo vivido y lo ¿genético?. Amalgamar los cuatro relatos de estas personas que la determinan es el desafío que se plantea esta mujer para alcanzar a una síntesis aproximativa de quién es (parece que todos necesitamos saber quiénes somos).

Cuando va con su padre al laboratorio a hacerse el análisis de ADN y lo ve de atrás mientras se acerca al mostrador, Homes se horroriza porque ve su culo en el culo de su padre. Lo mismo ocurre cuando observa la manera en que su padre guarda el dinero, de la misma rara manera que ella. ¿Existe una intención forzada de hacer coincidir las piezas de un rompecabezas que probablemente tenga demasiadas piezas e incluso algunas perdidas?. En muchas escenas parece sugestionada por el peso de lo biológico pero lo cierto es que a Homes se le impone y necesita conocer esa herencia para reconstruirse.

No se sale ileso de la lectura de esta chica. Por otra parte, es agradable leer algo más que un relato edulcorado de la adopción y de como la historia personal condiciona el resto de las decisiones de nuestra vida. Al final del relato, la autora cuenta que la adopción de un hijo siempre había sido una opción para ella pero después del recorrido que atravesó siendo hija adoptada sintió la necesidad, aún siendo bastante mayor, de tener un hijo propio: necesitaba de la trascendencia biológica. Y si, Amy, te entiendo. ¡Lean a Homes!.

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7 pensamientos en “La hija de la amante

  1. yo ya se que vos lees mucho de camino a tu trabajo, pero te odio bitch, yo no puedo mantener ese ritmo, caigo desmayada a las dos páginas!

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