Cómo ser buenos

Cada vez que comento una lectura me preguntan cómo hago para leer. La cosa es esta: soy de esas personas para las que leer está en el top three de cosas favoritas, por lo que leo cuando viajo al trabajo, en el baño, antes de dormir, mientras espero que hierva el agua de los fideos, cuando los niños se bañan o mientras espero que termine la clase de natación; incluso cuando alguien me está hablando. No necesito una ceremonia para leer, no necesito un sillón cómodo, un café, silencio, o cosas que uno podría necesitar para favorecer la concentración; ni siquiera necesito estar sentada. Creo que haber estudiado mientras cuidaba a mi hijo cuando era bebé me ayudó a desarrollar una capacidad de aislamiento que me permitió analizar los hornbycuerpos disciplinados de Foucault mientras de fondo sonaba la mousky marcha de Mickey.  Sólo eso, leo todo el tiempo que puedo, de a cinco minutos, no me importa. A mí, leer me ayuda a comprender. No sé bien cómo, pero es un viejo vicio que me quedó y que convive perfectamente con los nuevos vicios, como las redes sociales y los blogs. Aprendí a leer antes de empezar primer grado, parece que era totalmente densa con el temita de aprender a leer, y cada vez que mi hijo pregunta algo mi madre lo llama “Agustinita” (parece que mi madre me recuerda como realmente densa).

Dicho esto, terminé un libro muy divertido de Nick Hornby: “Cómo ser buenos”, tentador desde el título. La historia transcurre en el seno de una familia norteamericana progresista y el conflicto principal se como ser buenosplantea cuando la esposa y madre, Katie, comete una pequeña infidelidad después de veinte años de matrimonio y quiere divorciarse. Las escenas en donde el discurso “tenemos que ser buenas personas pero no podemos sostenerlo con los hechos” se ponen en jaque son realmente divertidas. El marido y padre, David, un odiador compulsivo (Katie lo describe así: “es de esas personas que como no puede odiar a los homosexuales y a los negros porque nuestra ideología no nos lo permite, odia cosas insignificantes como reseñas gastronómicas”) tiene una especie de revelación y empieza a hacer “buenas acciones”: regala los juguetes de sus hijos e invita a homeless a vivir a su casa. Cuando el hijo mayor, Tom, es descubierto robando cosas en el colegio, le responde a su madre “robo porque sufro privación. Vos me dijiste que los chicos de la esquina equis robaban porque sufrían privación, no porque fueran malos, y eso es lo que a mí me pasa”.

El libro se hace tedioso en algunas partes, el personaje del marido te generan ganas de decir ¿posta? y ella es detestable. Supongo que hay mucha gente que vive así, pero no puedo entender cómo. Me gusta el planteo de “¿pero si hice todo bien con mis hijos, porque son tan repelentes?”, porque sí, eso pasa. Un ejemplo más de porqué el “haz lo que yo digo, no lo que yo hago” nunca jamás va a funcionar. La postura de ella es más o menos así: “estudié medicina porque quiero ser buena y ayudar a la gente y no dejo entrar a mi casa a nadie que vote a los conservadores”, peeeeero su matrimonio es una mierda, odia su trabajo y a sus pacientes, no tiene ganas reales de ser buena, sus hijos la fastidian y termina siendo infiel entonces, appearances are deceptive. Igual, me hizo reír muchísimo, reír en voz alta. Es cínico, divertido y pone un poco en el ojo de la tormenta al deber ser con el que convive tanta gente.

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11 pensamientos en “Cómo ser buenos

  1. Hornby narrando desde la primera persona de una mujer hastiada: sencillamente estupendo (como considero a todas sus novelas, incluso la que habla de fútbol).
    Y te cuento que ya terminé “Todo cuanto amé”. Tu reseña me dio el empujón que faltaba para leerla, y una de las cosas que mas me impactó fue el modo en que describe el dolor de las pérdidas. Me estremeció.

  2. Te recomiendo una peli: We need to talk about Kevin. No sé si tiene algo que ver con el libro que acabas de terminar pero por algo me acordé de la peli y pensé que te podía gustar. A mi me pareció increíble. Beso!

  3. lo leí hace mil, pero no me había parecido tan negativo…
    al final, están arreglando algo en la casa, y ella lo mira como desde afuera, y cree que son una familia, y más allá, el abismo…
    uno de mis personajes favoritos era la pastora anglicana que había dejado de creer en dios

  4. Siempre quise preguntarte lo que respondés en el primer párrafo. Jaj. Leés en Kindle? Porque quise comprar el de Didion y sólo lo encontré en Amazon.

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