Lo que me digo a mí misma

Establezco un diálogo interno conmigo misma para no perder la cabeza. Entonces me digo “esto también va a pasar”. Les regalé mi cuerpo, mi tiempo, mi identidad, y quiero que me devuelvan una partecita. No se las regalé, se las presté en concesión por los primeros ¿cuántos? ¿cinco años de vida? ¿después se humanizan? ¿razonan? ¿entienden las limitaciones que padecen los padres? ¿y si cuándo tengan 15 años no sé vivir sin esa demanda constante? ¿si me enfermo de extrañar su dependencia? ¿si lloro cada noche como una enferma patológica del síndrome de Estocolmo? Mi terapeuta dice que lo que me va a matar no son los hijos sino la ansiedad. Pero lo que pasa hoy…hoy, ayer y antes de ayer, es que me los choco. Me tropiezo con sus cuerpitos porque me rondan todo el tiempo, me rodean. El término “pollerudo” y “faldero” no podría haber surgido de otra situación que no sea de una madre intentando llegar a atender el teléfono y tropezando con sus hijos en el intento. Al chiquito lo tiré al piso varias veces por darme vuelta a buscar algo; al más grande lo hice llorar de un codazo en la frente: “¡es que quería pedirte jugo!” me dice con los mocos colgando y mirada de odio. ninos_venta_chicacgo_1948

Cuándo le pregunto a mi mamá como hacía para manejar la vida con tres hijos, me responde “ustedes eran buenos”. No sé que significa eso, supongo que ella tiene problemas serios -como muchas mujeres de su generación- para reconocer el lado amargo de la vida. Cuando le digo que me tomaría un tren a Júpiter unas cuantas veces al día me dice que soy una exagerada y que para cuándo la nena, que no me puedo quedar así. ¿así como? así con dos hijos, es poco.
Trabajo afuera de mi casa y cuando llego los quiero besar y apretar de lo mucho que los extraño que los termino haciendo llorar. Los momentos de felicidad de reducen a la ausencia de conflicto. Mi hijo mayor pegando figuritas del mundial en su álbum y el chiquito jugando con los autitos en la biblioteca mientras me tomo unos mates. O los tres tirados en la cama mirando dibujitos, planetas alineados de la maternidad, combinación astrológica de corta duración.
Mi casa está bunkerizada. El cochecito del bebé para trabar la puerta de la cocina; traba puertas en el cajón de mi mesita de luz después de que mi hijo de un año apareció revoleando una caja de forros un día, la tableta de anticonceptivas el otro, no vaya a ser que me olvide. El mundo, su mundo (o los confines del mundo que le establecemos los adultos) empieza a un metro del suelo.

Mis amigas me dicen que que grossa como hago con los chicos, el trabajo y todo lo demás, pero yo no quiero ser grossa. Sólo quiero estar tranquila en algunos momentos de la semana. “Jodete, yo ni loca tengo hijos, menos después de verte a vos y a otras minas, te volvés re amargada”. Y yo digo que no, que no me jodo nada, que lo volvería a hacer y con más razón lo volvería a hacer a los veinti pocos años. Porque para mí, sigue siendo un acto de valentía, como lo es cualquier búsqueda de una felicidad más inexplicable, más efímera y adictiva. Siempre me ponen el mismo ejemplo: “al menos vas a tener quien te alcance un vaso de agua cuando seas vieja”, como si eso justificara el esfuerzo, como si yo quisiera que mis hijos me dieran agua en la boca mientras estoy esperando la muerte.

Lo volvería a hacer porque los amo y los odio y siempre están ahí. Hay días que se me enredan en las piernas y quiero meterlos de nuevo en mi panza, que sean mis bebitos amnióticos para siempre, protegidos, silenciosos, nadadores eternos de mi cuerpo joven. Por eso, me recuerdo en el diálogo que tengo conmigo misma, lo volvería a hacer.

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20 pensamientos en “Lo que me digo a mí misma

  1. Que genial texto.. Es tan real y tan lleno de sentidos y al mismo tiempo gracioso y cotidiano. Yo soy mamá de una nena de 5 meses recién y la amo tanto que lloro de la risa/de la rabia al verme en esta etapa.

  2. hay dios gracias….pensé que era un bicho raro por sentirme así…creí que era de mala madre….gracias por dejarme tranquila de que somos muchas que lloramos de rabia pero lo volveríamos a hacer

  3. Sos grossa pero por lo que me hiciste reir. Yo tengo un solo bebé y no entiendo como hacen las madres de 2 o 3 y menos de edades pegadas… y cuando le pregunto a mi mamá cómo hacia con 3, me responde textualmente “ustedes eran buenas”.

  4. yo no lo volvería a hacer ni en pedo, tendría que haber sido fiel a lo que siempre quise de mi vida y no dejarme tentar por las comodidades de la burguesía familiar, Honestamente es más lo que joden que otra cosa, es todo problema, uno pierde al vida, para dedicársela a las hijas que luego la resignarán por tener hijos… no entiendo el sentido.

  5. Ay por dios! es la Nesima vez que entro y leo justo y tan bien expresado lo que me pasa! también tengo 2 y viven enredandose en mis piernas, los choco sin querer, me desespera que me pidan de todo todo el tiempo. Trabajo desde casa, los tengo todo el día (salvo las horas de jardín) y hay días que me quiero ir pero después pienso y sí… también lo volvería a hacer.

  6. Uff, qué bien lo pusiste en palabras. Amo a mi hijo con todo mi ser, pero hay días de lluvia en que me gustaría quedarme en la cama sin salir, mirando tele todo el día. Creo que nuestras madres no registran el lado B de la maternidad porque en su época ni siquiera existía la posibilidad de planteárselo. Igual, ¿sabés qué? Me están dando ganas de otro, jajajaja.

  7. exactamente ESO, lo describiste perfecto!…”la maternidad se trata de hacer lo que se puede”, ese es mi mantra…

  8. Tengo uno solo y me agota. No extraño hacer cosas sin chico. Si un poco de silencio, eso si extraño.
    Lo disfruto todo lo que puedo. Parar? hacer menos? a veces lo pienso y después creo que no sería yo.

  9. Uau! Pusiste en palabras TODO lo que me pasa a mí (que tengo dos varones más o menos de las edades de los tuyos). Qué bueno saber que no soy la única que tiene esa conversaciones consigo misma!

  10. Me encanta leerte! como madre de solo una que ya va por los cinco, estoy un poco más relajada y no pienso en otro porque sería meterme en un caos que nadie se merece. Pero siempre digo que la frase más pronunciada en mi casa es “Amparo correte” porque la tengo siempre pegada. Hace un tiempo mi codo quedaba justo a la altura de su frente, no te explico la cantidad de cocazos que recibió esa piba.
    “Esta etapa ya pasará”. Ese es definitivamente el mantra de la maternidad
    Te deseo lo mejor!

  11. Angu, si alguna vez vuelvo a quedar embarazada voy a echarle la culpa a tus posts de este tipo!!! Siempre me emocionan. Cada vez que estoy al borde del colapso publicás algo que me hace sentir tan identificada que casi que me dan ganas de tener otro (de acá a 5 años aproximadamente, claro, jaj). Todo amor de verdad es contradictorio. La maternidad es amor/odio, todo el tiempo. Yo tengo uno solo y aunque sea una vez por día pido el cohete a Júpiter.

  12. El sábado pasado, una madre de dos me preguntó como iba llevando la maternidad (de uno de 8 meses), le contesté sin pelos en la lengua: siento que me hubieran dado un par de chachetazos. La cara de sorpresa y de horror de varios, ni te cuento. Por supuesto la madre de dos se río a carcajadas y asintió.

  13. Lo mismo le pregunto a mi mamá que tuvo 4!!! yo soy más cobarde, me quedaré con 1, lo mismo me dicen “no podés no hacer otro” como si fuera tan fácil !! lo amo pero a veces quiero correr lejos!

  14. Hermoso relato!!. Por un momento senti que me estabas espiando…tengo dos varones 2 y 5 años. Me los choco todo el tiempo, los golpeo sin querer en reiteradas ocasiones. Amo estar con ellos. Anque a veces también quiero irme a Jupiter!

  15. Yo estoy experimentando ser mamá de dos. Bueno, si las tres semanas de Nina cuentan.
    Love to hate you, toooodo el día.
    Todavía no quiero imaginarme volviendo al trabajo porque quiebro.

  16. Cuando mi hijo tenía 1 año y medio solía decir “hay una hora que justifica las otras veintitrés”. Todos me miraban con horror, pero es así!.

  17. si y si y asi si y es asi. todo. Recien le contaba a MI mama como habia logrado que mi nena tome el antibiotico sin dramas (no quiero, grita, mi marido la obliga y a mi me baja la presion de ver la escena) y mi mama me decia se lo das y listo. no puedo obligarla ma, pero le explique/extorcione/menti y ahora lo toma sin problemas. Natalia, Matilda va a sufrir en esta vida, es asi, tenes que soportarlo. No puedo ma. pero si logre que lo haga sin dramas (no estas orgullosa de mi ma?). Como no pronuncia ni una de “esas palabras” le digo que yo si le dije a Matuli que estaba orgullosa de ella, que habia superado su miedo al remedio. Somos madres e hijas. No se termina nunnnnnnca. Y lo volveria a hacer. Madre y tambien hija.

  18. Si conseguis pasaje a Júpiter llevame porfavor! Mamá es la palabra mas pronunciada en mi casa y hay dias que la paciencia te llega al limite. Ni te digo si estas atravesando un broncoespasmo! Dicen que todo pasa, y que lo mejor está por venir! Con eso querran decir que vienen las vacaciones y ya estoy pensando que voy a hacer con los dos en casa todo el dia?
    Besos y ánimo, no estamos solas jeje!

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