Cuando eras bebé

Seis años pasaron desde que escuchaste esas canciones por primera vez. Seis años que nos separan de noches en vela, kilómetros caminados en el piso crujiente de la casita de Ituzaingó, adivinando las maderas que no suenan para no interrumpir tu lento parpadeo. Seis años, o cinco años y nueve meses, desde que me retorcías las orejas, la nariz, los mechones de pelo, para encontrarte con los angelitos guerrilleros de tu sueño resistido. Más de dos mil días pasaron desde cuando escuchabas esas melodías hechas de sonidos blandos y voces de bebé, que te invitaban a encontrarte con la almohada, en ese campo de batalla donde las mamás nos debatimos entre el amor y la desesperación, escurriéndonos en el anhelo de una victoria cada día, cada noche. Durante todos los días y todas las noches de la infancia: más de dos mil noches. libro

Ahora leés y escribís, sabés el nombre de los jugadores de fútbol y palabras en inglés. Podés limpiarte el culo y bañarte solo. Desde que nació tu hermano no te pasás más a mi cama y no llorás cuando revientan la piñata en los cumpleaños. Revolviendo la biblioteca encontraste el libro del bebé, ese que me regaló mi hermana cuando estaba embarazada de vos. Te pusiste contento por la novedad, y empezaste a ojearlo. En la contratapa encontraste un cd con canciones de bebé y me pediste que lo ponga.

Dos, tres, cuatro segundos pasaron de la primera canción, y a vos, que tenés seis años y tres meses, te empezaron a correr lágrimas por la cara. Preocupada, pregunté qué te pasaba y me dijiste “no sé, me siento bien pero sentí algo de bebé”. Y entendí que te habías emocionado; que te había despertado un recuerdo sensorial de tus primeros meses de vida. Que el sonido de la música de cuando dormías en mis brazos te había provocado una sensación física que te tomó por asalto, que te desconcertó porque nunca habías llorado de emoción.

En tus dos mil y pico de días de vida habías llorado por que no te querías quedar en el jardín y porque no te di la golosina que querías antes de cenar. Habías llorado de sueño y por el dolor de un porrazo pero ¿de emoción? No, nunca habías llorado de emoción. Te dije que te sientes en mi falda y lloramos juntos mientras escuchamos el cd de canciones de bebé hasta el final. Doce canciones mientras nos corrían las lágrimas por las mejillas, en silencio, abrazados, como cuando eras bebé. Y te quedaste dormido en mi hombro, con la cara pegoteada de lágrimas, yogur y tierra del día; y lloré al verte, resistiéndote a crecer, haciendo un duelo por el bebé que fuiste, sobre todo ahora que la escuela primaria está poniendo a prueba tu capacidad de ser grande, y te dije al oído: “quedáte así para siempre, bebé”

 

 

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19 pensamientos en “Cuando eras bebé

  1. Me hiciste llorar! Me encanta la sensibilidad que tiene Coco! Lo identifico mucho con mi hijo mayor que está por cumplir 5… y mi segundo nació unas semanas antes que Hache… ¿será por eso que cuando escribís muchas veces parece que estás hablando de mí?
    Como sea, hermoso, hermoso post.

  2. Este texto es una belleza… Lloré también! Y como dice Carla… Yo siento que aunque mi hijo sea un señor con barba y 20 cm más que yo lo voy a seguir viendo como ese bebé que fue… Y que el puerperio me va a durar toda la vida!!!!!! Jaja

  3. El día de su egreso de jardín, fue un día súper movilizante para todos y en especial para el. Realmente fueron años complicados, el trabajo y se esforzó muchísimo para lograrlo. Así que ese día nos fuimos en patota, con remeras dedicadas especialmente para el. Y me dejaron decirle unas palabras.
    El sabía que lo logró, y no pudo contener su emoción.
    Te mandaría las fotos, porque dicen mucho más que mil palabras.

  4. Nooooo cuanta maldad estoy llorando en la ofi. Es realmente muy emocionante, un recuerdo para siempre.
    Por suerte tengo el mío también con Luca, que ya tiene 11, pero que a esa misma edad me mostró su emoción.
    Tengo la foto, pero jamás me olvido de si cara.
    Gracias por tan lindo relato y por traerme de nuevo mi recuerdo.

  5. El otro día Feli lloraba y me dice: algo pasa en mi ojo. Son lágrimas, le contesto. Estoy llorando?! casi grita. Siempre van a ser nuestros bebés no?. Cuando tengan las bolas peludas nosotras vamos a seguir viéndolos acurrucados en nuestro pecho.

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