Mamás Bondi

Si para cualquier ser humano normal tomar un transporte público es una odisea y una potencial fuente de anécdotas, para una mujer con chicos o con un embarazo notorio es, por qué no decirlo, una joda loca. Con mi novio compramos el auto recién este año y yo ni siquiera se manejar, así que mi vida ha transcurrido (y lo seguirá haciendo hasta que tenga la dignidad de pagarme un curso de manejo) en colectivos, subtes, trenes y remises en los que me ha pasado DE TODO. Por lo menos ahora tengo, cada tanto, un chofer personal que me llama “la ministra”. Pero vamos a los bondis.

Cuando tenés un bebé chiquito y querés salir a visitar a una amiga, al pediatra, o a hacer un trámite, no hay forma de que salga “la mamá con el bebé”, sino que una más bien se parece al Circo Rodas. Cuando te querés dar cuenta estás equipada con el bolso del bebé (ni vale la pena aclarar que adentro una pone desde ropa apta para pasar un invierno en la Base Marambio hasta la cremita por si justo se le paspa la cola), tu propio bolso (si todavía no te diste cuenta que es mejor poner tus cositas en el bolsillo de la mochila de mochilero que utilizás como “bolso de bebé”), el cochecito paragüitas (capaz yo soy la única enferma que salía con el carrito colgado al hombro como si me fuera a jugar al golf) y -last but not least- EL BEBITO (que a esta altura ya puede estar pesando lo mismo que dos baldes llenos de agua). Además, en las manos (o mordiendo entre dientes mientras cerrás la puerta de la casa) lo que necesitás usar en el viaje: las monedas o la sube, el chupete, algún juguete por si el nene se impacienta en el viaje, el celular, la babita, y una lista de micro cositas a gusto de cada madre itinerante. Cuando por fin viene el colectivo vas a descubrir que a la gente le importa un huevo tu desgracia.

Seguramente te dejan subir primero porque das pena (y con eso queda limpia la cuota de conciencia social) pero arreglate sola con los bártulos. Sacar boleto va a ser una odisea porque nunca en la vida te va a tocar un chofer que espere a que te sientes para arrancar el bondi (no existe!). Medio apoyada en el caño, sacás boleto tratando de no estrolarte con el pibe a upa (agradecé si nunca le golpeaste la cabecita con el caño que está al lado de la máquina. Yo le he golpeado la cabeza y otras cosas) y caminás a los tumbos hasta dar con un asiento libre (si hay, seguro está de la mitad para atrás porque es fija que adelante está lleno señoras bondi: viejas chotas que jamás ceden el asiento aunque no tengan ninguna dificultad física). Cuando por fin te sentás, empezás a “acomodar” los elementos (porque a esta altura el caño del carrito lo tenés incrustado en la espalda y las manos están violetas de sostener cosas) y te das cuenta no sólo de que ocupás medio bondi sino que encima, la gente te mira mal. Cuando estás por llegar a destino, una aprende que se tiene que parar aproximadamente 5 paradas antes para llegar a apretar el timbre a tiempo. La próxima vez, el cautiverio no te va a resultar tan asfixiante y vas a estar encantada de que te vengan a visitar a tu casa. O en todo caso, te vas a tomar un remis.

Recordemos que el remis no es un auto que te lleva mágicamente al pediatra o a la casa de tu madre sino que viene conducido por un especimen generalmente masculino con unas ganas locas de opinar sobre como sos como madre y contarte cosas de sus hijos. Al remisero/tachero le molesta que la madre trabaje. Seguro te va a contar que él a la mujer no la deja trabajar “porque la madre tiene que estar en la casa con los hijos”. Si te está llevando al pediatra, seguro te hace preguntas del estado médico de tu bebé para concluir que los médicos “son todos unos chantas” y que él siempre supo que tenían sus hijos cuando eran chicos mejor que el pediatra. Si sus chicos ya son adolescentes, seguro te dice que son indomables culpa de las computadoras “porque en mi época no eramos así. Respetábamos a los mayores” y está a favor de “un chirlo a tiempo porque a mi me daban con el cinto y tan mal no sali”. La situación de remis es incómoda porque al viajar sola con otra persona es casi una obligación social entablar una conversación sobre un tema trillado como puede ser el clima o la maternidad (que, para ellos, es un tema del que cualquiera puede opinar por el hecho de traer hijos al mundo). Pensemos que si no es de maternidad, te van a hablar de política, que es igual de molesto e inremable. Yo porque curto la onda diplomática y no me animo, pero la próxima vez que un remisero me cuestione las cosas que hago como madre me gustaría preguntarle porque da por sentado que yo pienso como él SI NO ME CONOCE, a ver si cada uno se empieza a meter en sus propios Circos Rodas.

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12 pensamientos en “Mamás Bondi

  1. Pingback: Botiquín de primeros auxilios | LIBERTAD CONDICIONAL

  2. te faltó la secuencia “la sra de al lado en el bondi”. Yo usé fular, daba teta, no me importaba nada, i ma gi na te las cosas que escuché. “y es cómodo éso?” “no te duele la espalda?” “dónde lo conseguiste?” “como las bolivianas!”, “y no es incómodo para el bebé?”.
    Pero también alguna se apiolaba y se daba cuenta que era como una extensión de la panza, bien apuchuchunadito el bepi, calentito… pero para bien o para mal, sra cállese!
    Al remisero que me dijo que a los pibes hay ponerle límites desde chiquitos lo mandé a cagar abiertamente.

  3. Mientras sea más o menos chiquito, es fundamental para el transporte público la mochila!! O la wawita (a mi no me dio resultado para nada, pero veo minas que la re usan), o lo que sea que te permita llevarlo a upa pero con las manos libres. Eso sí, ahí te tenés que bancar a las viejas charletas, que o bien se enternecen o se disgustan con tu “portabebé” y opinan, dan consejos, juzgan impunemente, todo igual que el remisero.

  4. Me refiero a los trayectos cortos (como de casa a la parada de colectivo) donde tardaría mas si abro el cochecito, pongo el bebé, después lo saco, lo cierro para subir. Igual es cierto, las calles y veredas de Bs. As no son muy amigables para los coches. Saludos!

  5. Pregunta de alguien que no tiene hijos, cuando decís que te llevás colgado el cochecito en el hombro, quiere decir que no lo usás para transportar al bebé? ¿Por qué? ¿Porque las calles no tienen la bajada en la vereda, y porque los colectivos no tienen el piso bajo?

    Si es así, entonces, ¿la odisea en las calles de Buenos Aires para un discapacitado en una silla de ruedas es la misma para una persona con un bebé?

    Me imagino una buena protesta, todos en cochecitos por las calles de Buenos Aires.

    Saludos.

  6. jajaj! es todo tal cual! se ve que todas pasamos x lo mismo! El bondi con bebes NEFASTO, las unicas veces que me tomo taxi es con crios,sino ni loca, pero la verdad no se puede y con dos nunca probe ni probare x lo menos hasta que le mas pequeño no tenga que estar colgado de mi… taxi o caminar, sola con el babay me camino la vida….
    beso!! ceci

  7. Me hiciste acordar a mis épocas de bebé + bolso + coche paraguitas colgado del hombro. Sí, viajar en esas condiciones era toda una odisea. Hoy lo pienso, y me admiro de mí misma. Qué cantidad de cosas solemos hacer y tomar por naturales, no?

  8. el último viaje, me tocó un taxista que vio a mi hijo y decía que era i-gua-li-to al suyo. me preguntó si comía, si era “pura teta”, si dormía, lo que pesaba. todo. y aconsejó que le de de comer -aún no tenía los 6 meses-, que lo llene con fideos cabello de ángel, que eso me iba a cambiar la vida. what!

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